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La tristeza echa raíces: reseña a ‘Party’ de Aldous Harding

Veredicto Joyride

8.0
El segundo álbum de Aldous Harding confirma que estamos frente a un talento raro y retorcido, con estrella, pero además ante una artista libre que ha encontrado su voz y ha logrado expresarla con canciones de una personalidad imposible de ignorar.
Producción 8.0
Lírica 7.5
Instrumentación 8.6

Los días pintan un cielo gris que después se vuelve negro con la noche. El insomnio me lleva a perderme en mi teléfono y encuentro a Aldous Harding, que llama mis ojos por su portada que hace juego con el clima que hay afuera. Play y me dejo ir.

Party contrasta en significado con las emociones brutas que viven en el disco. Canciones peligrosas que pueden pillarte en un mal momento emocional, encontrar tu grieta y echar raíces.

Hace un par de años Harding estreno un álbum debut triste y oscuro, para muchos incluso gótico –sobra decir que la cantante sufrió un colapso nervioso durante su creación. La historia de esta mujer de figura delgada es romántica: Aldous, uno de los talentos más sonados en los últimos meses en su natal Nueva Zelanda , solía ganarse el pan cantando en las calles, aunque evita hablar de ese periodo de su vida en las entrevistas. Su primer disco la catapultó a un éxito de nicho, y fue hace un año cuando su amiga y paisana Lorde, dio el campanazo y registró a Harding en los radares musicales de medio mundo. Ella dice que Harding es la “cantante más interesante que hay actualmente” y basta escuchar cualquier canción suya para averiguar la razón, que no es otra que su voz.

La voz de Harding es particular. Oscura, dulce por momentos pero que siempre regresa a una cápsula de poca luz; una curiosa pero adorable variedad de registros. Su dicción es cristalina y canta cada letra y palabra con un mimo asombroso. No hay florituras, no hay adornos excesivos.  En I’m So Sorry alarga sílabas a placer y convierte en rezo cada frase.

A diferencia de su álbum primero, que era básicamente acústico, Party se configura de canciones más carismáticas y por momentos tan dramáticas y pesadas como una loza (Horizon). Instrumentalmente presenta una mayor variedad de elementos, estupendamente esculpidos por John Parish en la producción, que aporta su particular visión a los vislumbros de jazz que abren el álbum en Blend, o en la ensoñadora Living the Classics, que contiene marimbas electrónicas y guitarras claras como el cielo azul de una tarde.

Una diferencia contundente es que Party funciona mejor que su antecesor por tener mejores temas; sin embargo, el recorrido total podría no parecer redondo. Hay pasajes donde las melodías no resultan espectaculares, pero la voz de Aldous siempre llega al rescate. Personalmente me llegó a cansar el registro semi infantil de su voz y es en esos instantes, cuando las melodías repuntan para regresar mi atención a ellas. What If Birds Aren’t Singing They’re Screaming nos cubre con un manto siniestro ya desde su mismo título y ejecución, pero la letra lo contrarresta con una línea absurda, pero nada ajena: “fumada, me pareció ver un ángel, pero solo era un fantasma”.

Harding no se considera una creadora de folk y Party efectivamente lo corrobora. Queda en evidencia que estas canciones se apropian de estilos pasados como el jazz, el cabaret o el pop de cámara –4AD, su casa discográfica, lo describe como una fusión de Kate Bush y Scott Walker–, pero la visión de Harding tiene una personalidad única. Será el tono abatido de Harding en los versos o la extraña alegría que evocan la mayoría de sus estribillos, pero hay momentos que incluso nos escurren a la seducción pura.

No será raro que te acuerdes de Karen Dalton o incluso Connie Converse mientras escuchas el disco; sin embargo, cierta magia nos hace afirmar que, en apenas su segundo disco, Aldous ha encontrado su lado de confianza. No todos los tracks de Party arrebatan igual que otras –es el caso de la soporífera The World is Looking for You o de Swell Does the Skull, en la que canta Perfume Genius. Este, el segundo álbum de Aldous Harding, confirma que estamos mirando de frente a un talento raro y retorcido, con estrella, pero sobretodo, a una artista libre que ha encontrado su voz y ha logrado expresarla con canciones de una personalidad imposible de ignorar.

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