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Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story

Bob Dylan: ese trueno que retumba

Hace unos diez años conocí a Bob Dylan. Me lo presentaron. Me encontró. Mas fue un gusto adquirido, dado que no tiene una voz propiamente estética. Requiere paciencia y dedicación. Hace una década estalló en forma de One More Cup of Coffee cuando Sergio Zurita, dramaturgo, actor, locutor y mi maestro, la puso en la radio. Y desde entonces no hay semana que no vislumbre un destello o escuche un tronido de este artista.

El más reciente sucedió cuando Netflix estrenó Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese. Un trabajo visual que documenta la gira de 1975 que llevó el mismo nombre y que se distinguió porque en una caravana se unieron músicos de la talla de Joan Baez, Roger McGuinn y Ramblin Jack Elliot. Su banda de apoyo era el increíble T-Bone Burnett, Mick Ronson, David Mansfield, Steven Soles; además de los músicos Scarlet Rivera, Rob Stoner y Howie Dent, quienes participaron de la grabación del álbum Desire (1976).

También estaban el poeta Allen Ginsberg y el escritor Sam Shepard.

Cincuenta y siete fechas hicieron en total, para sorpresa de muchos, en lugares de no más de tres mil persona -cafeterías y auditorios escolares- para entonces, Bob Dylan ya era una estrella. Año y medio antes hizo su primer tour eléctrico con The Band, cuando aún eran The Hawks, luego de dejar atrás el folk. Para esos conciertos, la demanda era tal que se tenían que rifar los boletos y nadie obtenía más de dos.

No sé en dónde vi o por qué creí que el trabajo bajo la dirección de Scorsese acerca del Rolling Thunder iba a ser un documental. Así lo manejé, muy convencido, en las notas que escribí al respecto. Quizá, por supuesto, es a causa del antecedente más obvio: No Direction Home (2005). Ese sí es un documental, a diferencia de la película que se estrenó en la plataforma hace unas semanas.

Rolling Thunder Revue tiene una breve pista al principio. Los primeros segundos te dicen que todo lo que verás a continuación es un truco de magia. Y tienes que hacerles frente a las más de dos horas con toda la capacidad de asombro que tengas.

Un personaje en particular me llamó la atención en especial. Stefan van Dorp, un supuesto director de cine contratado para dirigir una película que se iba a filmar a lo largo de la gira. La primera vez que terminé de ver la película, fui a googlearlo. Por algo debía de haberlo elegido Dylan. Nada. Tal director no existe y mucho menos estuvo en la gira. Es un personaje.

Rolling Thunder Revue

Rolling Thunder Revue

En la carretera

Al final del año pasado, compré el libro que Sam Shepard escribió sobre Rolling Thunder. Una serie de crónicas y pasajes que abarcan cada aspecto de la gira, su interacción con algunos de los que estuvieron en la caravana. Intercambia algunas palabras con Dylan y luego toma distancia de él y trata de descifrarlo. Un libro bellísimo con fotografías en blanco y negro de Ken Regan.

En él, por supuesto, no se hace referencia de ningún Van Dorp, porque de haber existido habría trabajado con Sam Shepard, fue convocado por el propio Dylan para escribir el guion. Pero sería un desperdicio tratar de ver la película de Scorsese con el libro de Shepard en la mano y tratar de dilucidar qué es verdad y qué no lo es.

Por el contrario, fue un gozo absoluto ver cómo un rayo y otro, película y libro, se encontraban y se cruzaban. Por ejemplo, cuando Dylan se hace con una máscara de plástico de su propio rostro y sale al escenario con ella. Shepard describe un desconcierto general en el público porque no sabían si era real o un impostor que había imitado la voz de Dylan a la perfección.

En la película, sin responder directamente, como es usual en él, Bob simplemente dice “creo que no había suficientes máscaras en la gira”. Y son fascinantes todas las escenas en las que se le puede ver y escuchar cantar con una gracia y una fuerza que pocos podrían equiparar.

Sam Shepard era un cronista dedicado que recorrió Estados Unidos por las venas más cerradas. Su libro Crónicas de motel parece haber sido escrito al tiempo que conducía. Dylan lo eligió por ese instinto, por las historias poco comunes que construía.

¿Cómo le haces para escribir esas historias?, le pregunta Dylan a Shepard en la película. ¿Sabes? Supongo que comulgo con los muertos, respondió Sam. En la escena siguiente vemos una entrevista con el cronista, quien el próximo 27 de julio hará dos años de fallecido.

Bob Dylan y Sam Shepard.

Estruendos

Son muchos los motivos que hacen de la película de Scorsese un documento increíble. Dylan cuenta cómo surgieron algunas de las canciones incluidas en el álbum Desire. Por ejemplo, One More Cupe of Coffee le vino en sueños.

En la recta final de la película, Dylan toca Hurricane, canción que compuso al boxeador Rubin Carter cuando lo acusaron de un homicidio. Uno de los shows más grandes de la gira fue en el Madison Square Garden le mostraron solidaridad y al concierto llegaron 14 mil personas.

Nunca he visto a Bob Dylan en concierto. La última vez que vino a Ciudad de México, por supuesto, no tenía dinero para la entrada. Para compensarlo, me he dado a la tarea de escuchar su discografía y conseguir las películas y libros que giran en torno suyo. Tarántula. Memorias I. I’m Not There. Renaldo y Clara. No Direction Home.

Pero no busco respuestas, no sé si alguna vez lo he hecho porque no estoy seguro de que haya preguntas. Es más. De las cosas enlistadas, hay algunas que no he visto o discos que no he escuchado con atención suficiente. Veo el resplandor y la luz enceguecedora. Ya vendrá el estruendo, estoy seguro. Ese breve momento en el que creo comprender algo acerca de Dylan.

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Periodista | Escritor | Detective salvaje