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Andamos tristes y no es queja: reseña a ‘D’arcy’ de No Somos Marineros

Veredicto Joyride

7.7
De nueva cuenta queda demostrado que, a pesar del cambio de estilo, la fórmula se mantiene intacta: un grupo de amigos que sigue manteniéndolo real. Se muestran atrevidos bajo estos experimentos constantes en su sonido.
Instrumentación 7.5
Producción 8.0
Lírica 7.5

Después de que No Somos Marineros tuvo la brillante idea de enfriarse por un buen rato, han pasado infinidad de sucesos dentro del mundo de la música. Para entender la magnitud de toda esta ausencia, basta recordar el esperado regreso a los escenarios de bandas como Jawbreaker, que decir de la inesperada muerte de músicos como Bowie o el mismisimo Juan Ga. O como pasar por alto Des-pa-ci-to, ese sencillo lanzado por Fonsi y Bieber que muchos parecen no querer dejar de escuchar. Afortunadamente, No Somos Marineros regreso y no precisamente en forma de fichas. Hace unos días un nuevo material fue compartido –a la antigüita– vía Bancamp, mismo que ellos titularon D’arcy.

Esta segunda producción viene a sustituir al consentido de muchos Lomas Verdes, tiene nueve tracks e innegablemente parece haberles tomado bastante tiempo preparar. Hace unos días la (emo)tiva sorpresa se puso a disposición de nuestros oídos de la mano de Farfán, Oscar, Carlos y Andrés. Sin perder un segundo más, pónganse por favor sus audífonos que ya andamos tristes y no es queja.

El nuevo y notorio estilo de la agrupación se identifica al instante en canciones como Los bajos fondos y Je suis un basiur, donde el angustiante gritoneo al que nos tenían acostumbrado es dejado a un lado, a cambio de una entonada y fina interpretación protagonizada por Carlos, vocalista de la banda.

La previa de un lanzamiento siempre genera especulación. ¿Nuevo sonido?, ¿cambio la fórmula?, ¿seguirán haciendo bromas sobre picsa? Nadie lo sabe con certeza. Lo que, sí podemos asegurar, es que este bonito fenómeno que conocimos gracias a internet, difícilmente podría decepcionarnos. D’arcy es notoriamente más armónico que sus antecesores, basta decir que este nuevo estilo ligeramente nos recuerda a lo último que hizo Title Fight. Los cuatro –ya ni tan– cachorros procedentes de la CDMX prepararon una producción trabajada a detalle, bastante apartado de aquel memorable Demo juvenil que ya tiene sus añitos. Se despiden del tapping y dan la bienvenida a acordes más prolongados y probablemente mejor pensados.

La lirica melancólica sigue siendo el sello personal de la casa y todo comienza a ser más evidente a bordo del Cutlass (96’) o Gemelos cóctel que merecidamente son los highlights a destacar de la producción. Apostando de forma más ambiciosa, la melódica de D’arcy, esta va más allá de cualquier otra canción que la agrupación haya intentado antes. Un sonido más inclinado al post-punk ajustado y al que los Marineros buscan apropiar… Lo defino como agresivamente melodioso.

Por otra parte, Billy y Eurosport nos embarran en la cara toda la potencia de la banda, esa que nos conquista en cada una de sus presentaciones en vivo. Una pequeña sorpresa al final del disco, para todos aquellos que posiblemente esperaban algo más enérgico.

De nueva cuenta queda demostrado que, a pesar del cambio de estilo, la fórmula se mantiene intacta: un grupo de amigos que sigue manteniéndolo real. Se muestran atrevidos bajo estos experimentos constantes en su sonido. Después de cuatro años, D’arcy no hará más que mantener vigentes a No Somos Marineros, uno de los proyectos con mayor personalidad dentro de la escena en nuestro país.

Reseña por @gerardogayo

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