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Deerhunter, Homeshake y Justin Vernon en la inauguración del Primavera Sound 2019

De vuelta un año más al Parc del Fòrum del Barcelona, pero antes de cruzar el cartel de letras enormes flotantes que corona la entrada, procedemos al clásico calentamiento que nos ofrece el Primavera Sound, antes de dar su entrada oficial los días 30, 31 de mayo y 1 de junio.

Bajo el imperante nuevo título de THE NEW NORMAL ya sabemos que este año el festival ha trabajado una imagen musical más urbana y contemporánea, destacando la increíble paridad que existe este año en su cartel. Pero no por ello nombres como Deerhunter han quedado fuera del equipo titular. Y es que fueron estos los elegidos para actuar como padrinos y maestros de ceremonias. El primer lunes dieron la bienvenida a los asistentes más fieles que llenaron hasta arriba la Sala Apolo.

Abrieron el concierto como abrieron su primer disco hace 12 años: Cryptograms traía consigo un espacio sonoro hacia el minimalismo ruidoso y la vena más noise de la banda. Tras las primera vibraciones, despuntaron con canciones de su brillante y apocalíptico último trabajo Why Hasn’t Everything Already Dissapeared con letras  poderosas y destructivas que orbitan relajadamente con melodías dulces. Así, el concierto empezó a coger ritmo y forma con Death in Midsummer; What Happens to People? y Futurism” Pero no todo fueron novedades, lo realmente impresionante llegó cuando Bradford Cox y los suyos empezaron a  rescatar sus viejos temas de Halcyion Digest para demostrar en vivo y con los amplificadores al máximo, de que se trata de la misma inclasificable banda que es capaz de sonar triste y conmovedora, suave y ruidosa, antigua y futura. Grandes y hermosos hits como Coronado, Desire Lines, Helicopter, Revival… Una experiencia ascendente y completa en la que tanto músicos como asistentes disfrutaron como la primera vez, teniendo en cuenta que la banda cumple ya 5 asistencias en este festival.

Deerhunter-01-Sala-Apolo-Paco-Amate

El golpe de gracia llegó al final, tras la lluvia de aplausos, cerraron con la vaporosa fantasía de Cover me (Slowly) + Agoraphobia, y tras la ternura, deciden cerrar con la potente electricidad de Monomania y despedirse tras un repaso impoluto a su discografía, sus canciones más redondas y una definición resumida de su trayectoria, con absoluta justicia y fidelidad al sonido Deerhunter, quizás el más confuso de clasificar por géneros o etiquetas de los últimos años.

El siguiente día repetimos en la Apolo y comenzamos con la dureza de Lonker See, un muro de sonido impenetrable y sólido a base de guitarras furiosas, tintes psicodélicos que se escapan y entrelazan con un saxofón distorsionado. Una experiencia ascendente que sumergió a los recién llegados en un sueño lúcido, para luego, trasladar la furia alucinógena al dormitorio. Por ahí llegaron Homeshake para abarrotar la sala con su somnoliento bedroom pop. Aunque les costó arrancar y algunas de sus canciones del nuevo Helium se condensan demasiado, hacia la segunda mitad el grupo despegó, con decenas de miradas ya atrapadas y sin poder despegarse del hipnótico ritmo de los teclados, al ritmo de un bajo con mucho peso y protagonismo y redondeado por la voz en falsete de Peter Sagar. Aunque es inevitable pensar en el MacDemarco más introspectivo y agobiado, su viejo guitarrista demuestra que una vez aprendida la práctica del maestro, sabe y puede trascender su sonido y llevarnos a nuevos paisajes oníricos de un sueño lúcido.

El gran final y la revitalización de la fiesta la llevó la Taiwanesa Meuko Meuko! Presentando la electrónica del futuro, un entresijo de sonidos, beats y desvaríos de computadora que durante una hora mantuvo el espíritu del club y el baile hasta el final, con increíbles proyecciones techno-noir de fondo, trasladándonos a la utopía futura de la música electrónica.

El miércoles, como marca la tradición, El Parc del Fòrum por fin abre sus puertas a todo aquel que quiera acercarse por fanatismo o curiosidad, ya que la jornada es gratuita para todo el mundo. La diversión comenzó con bandas nacionales como Mow y Melenas. El gran triunfador de la jornada fue, tal como esperábamos, Cuco. Siguiendo con los sonidos de ensueño del bedroom pop, el joven californiano y su banda de amigotes tocan sin prisa alguna y dando muchísimo peso a las teclas. Poco a poco salen a flote hits como Lo que siento y Amor de siempre, surfeando en las superficies siempre del pop romántico y el rock distorsionado con Lava Lamp, Hydrocone e incluso su experimento de rap psicodélico en Lucy. El momento cumbre en el que se metió a todo el publico español en el bolsillo fue gracias a su tremenda versión de Sufre Mamón (devuélveme a mi chica) de los Hombres G, con un tremendo reverb sin salir del clásico mix de ska y rock tan característico de este grupo madrileño de los 80.

cucazo

Llegó ya el turno de Big Red Machine, el esperado directo en el que Justin Vernon (Bon Iver) y Aaron Dessner (The National). El arranque fue impoluto y los momento en los que Vernon se luce casi a solas armado con su voz son prácticamente táctiles. Pero la banda no aguantó mucho el ritmo tras su inicio, Dessner sonaba flojo, quilométrico, y el sonido no llegaba a envolver. Poco a poco, se fue desinflando, y quizás fuera por las expectativas que creaban esos dos mastodontes de la música en un mismo escenario, pero el resultado fue mayoritariamente, decepcionante.

Una vez expulsados del recinto, finalizamos de nuevo en la Sala Apolo la jornada de inauguración, y lo hacemos rompiéndonos los codos en los enormes pogos que formaba la rabia hardcore de Fucked Up. Tras gritos de furia y sacudidas de melena, dimos por finalizada la noche bailando con el techno oscuro de Apparat en formato DJ Set, el cual repetirá mañana jueves en formato live en el Auditorio. Nos relajamos y nos disponemos a fundirnos con el festival en esta nueva edición de todavía desconocido nuevo formato. Y ansiosos por descubrir todo lo que el New Normal tiene para ofrecernos.

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Oculto dos largos cuernos bajo un sombrero de mago.