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L’Impératrice viene a México y Aldo Mejía hace una editorial sobre su propuesta.

L’Impératrice y la generación de la realeza musical

Todavía no logro descifrar el punto clave del éxito de L’Impératrice. Hace apenas unos días salió su álbum debut Matahari (2019) en plataformas digitales; pero le precedieron tres EPs y una serie de sencillos que, desde 2012, empezaron a exigir cautiva atención.

Algo sí me queda claro, L’Impératrice pertenece a una generación de grupos jóvenes que apuestan por la excelencia musical con base en la práctica, tanto en la elección de los sonidos involucrados como en la producción y hasta los shows que dan. A ellos podría sumarles a Jungle y a Billie Eilish.

Basta un material de larga duración y algunas canciones sueltas para que se hagan acreedores de fans, al tiempo que se vuelven objetos de deseo para grandes festivales. Para nuestra fortuna, no tenemos que esperar tanto para ver debutar a L’Impératrice en nuestro país puesto que eso ocurrirá este viernes 26 de abril en el Auditorio Blackberry.

Le he dado más vueltas de las necesarias a su disco para poder decir que es una joya en todos aspectos. Empieza con un track instrumental con el que no me puedo imaginar otra cosa que una bienvenida a una Francia moderna que conserva elementos fundamentales.

https://www.youtube.com/watch?v=_8vPaRa0fMo

Error 404 es quizá la estampa del pop francés contemporáneo. Sin baterías estridentes, bajos constantes y una voz femenina tan tersa como amerita ese bello idioma. Esta es la historia de una cita que, al parecer, terminó mal, como una computadora que de pronto se traba.

Por el contrario, su sucesora y la que le da nombre a la placa, se emparenta con la música disco, con percusiones rítmicas y un bajo la mar de pegajoso. Con todo esto contrasta una sección de metales que brindan un ambiente festivo.

Luego viene The Kiss, una canción sensual por donde se le escuche, con una temática como de amores peligrosos. De esos que sólo los que hemos caído al calor de un beso conocemos; frente a la letal ternura de una voz cálida.

https://www.youtube.com/watch?v=6MhKKPPUd4E

El disco todavía no va a la mitad cuando se descubre como un mapa de lo que ha sido la música francesa, quizá, desde la década de los sesenta. Una sobriedad increíble en la forma de interpretar mientras que la música se tiende como un marco para paisajes grandilocuentes.

Es un viaje por la música de Serge Gainsbourg, lo divertido de France Gall y la experimentación de Sébastien Tellier. Es todo eso y más.

A grandes rasgos, L’Impératrice es pop. Pero su exploración va mucho más allá, porque no son jóvenes virtuosos de sus instrumentos, sino constantes practicantes. Este tipo de discos, como los de Jungle o el de Billie Eilish, merecen más de un repaso.

A mí particularmente me emociona encontrar una joya de este calibre, pues remite a las clases de historia y a lo mucho que ha aportado Francia a las humanidades y a las artes.

Si en las escuelas se enseñara apreciación artística y no a soplar una flauta de pan, habríamos lamentado aún más el incendio del Palacio de Notre Dame. Y celebraríamos con más fiereza grupos como el que represanta L’Impératrice. Nos vemos en el show.

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Periodista | Escritor | Detective salvaje