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El verano sigue con Crystal Fighters

Reseña y fotos: Andrea Marín

Barcelona ha sido una de las paradas de la banda en la gira de presentación de su tercer álbum de estudio Everything is my family. El nuevo proyecto del grupo es el más espiritual hasta la fecha, y así lo han demostrado en su directo del pasado 7 de diciembre en el Sant Jordi Club, con su característica puesta en escena que hace difícil encasillarlos en un género especifico.

El Guincho fue el encargado de inaugurar el show, el músico de origen canario fue el telonero más acertado para hacernos una idea de lo que venía a continuación, con el tropicalismo como base de su sonido y la percusión y la voz como componentes principales. La música de El Guincho introdujo al público en la onda perfecta para recibir la introducción de Crystal Fighters con la Txalaparta como protagonista, instrumento que usaron para abrir y cerrar su actuación.

Los británicos ofrecieron un repertorio de lo más variado; dando comienzo a la actuación con Follow, Yellow Sun y L.A. Calling subieron al máximo el ánimo del público, dejando claro que por algo son el grupo festivalero por excelencia de los últimos años.

Abrazaos, besaos…Hi five!” clamaba Sebastian Pringle, el cantante principal.

En el show de Barcelona, a pesar de no llenar el aforo del Sant Jordi Club, los componentes de Crystal Fighters lograron crear una atmósfera veraniega que atrapó a los asistentes, implicando al público con oleadas de afecto y abrazos. El grupo basó la actuación en los sencillos más populares del nuevo álbum junto con los clásicos más enérgicos para que el ritmo del concierto continuase ascendiendo.

Saltos, movimientos imposibles, gritos ¡manos arriba! ¿Concierto o fiesta pagana?

La puesta en escena del grupo siguió con el nivel al que nos tienen acostumbrados en sus directos, la interpretación de cada una de sus canciones estuvo enmarcada en un escenario al más puro estilo fiesta veraniega junto con el toque ritual característico de Everything is my family. Si bien continúan con la fusión del dance progresivo con el folk vasco y el tono macrofestivalero, el grupo ha vuelto a los toques tribales de sus inicios, con un resultado lleno de dinamismo y energía.

En este nuevo álbum, Crystal Fighters bien podrían dar vida a la banda sonora de una gran historia de verano. Su música es el largo viaje por carretera que no quieres que acabe.

Texto y fotografías: Andrea Marín.

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Escribo para que conozcas algunas de las escenas independientes de Europa.