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No hay año ni falso optimismo: entrevista con Algiers

Antes de que el mundo entrara en cuarentena, éste estaba ardiendo y se alzaban protestas justas por todos lados. En ese contexto, vio la luz There Is No Year el tercer disco del grupo Algiers. Y hoy reaviva la llama con la que nació a raíz del asesinato de un hombre negro en Estados Unidos mientras cuatro policías intentaban detenerlo por presunta falsificación.

Un sonido explosivo que deviene del post punk y del góspel enmarca canciones bien pensadas, llenas de emociones, ideas radicales y carentes de optimismo. “La mayoría de las letras ya estaban escritas por Frank cuando nos juntamos en el estudio. Esa debió ser la parte que más tiempo le tomó, sobre todo porque es el eje del álbum. En cuanto tuvimos las letras, y las ideas que había detrás de ellas, pudimos acoplarnos con rapidez dado el tiempo que llevamos juntos y no hubo contratiempo alguno, que es algo que se agradece”, me platica Matt Tong, baterista de Algiers y ex-Bloc Party.

La producción de There Is No Year corrió a cargo de Randall Dun, integrante de Sun O))), quien también se encargó de mezclar su producción anterior. “Esto lo llevó a un mejor entendimiento que a su vez nos ayudó a nosotros a consolidar el disco. Y no sólo eso, sino a llevarlo un poco más adelante”, para esto, me explica Matt con un concentrado acento inglés, tuvieron que ser metódicos en la organización del tiempo y el proceso de grabación que realizaron en Los Ángeles. Y a diferencia de su disco anterior que les llevó casi un año en completar, esta vez lo lograron en tan solo cinco semanas.

Si bien el nombre viene de la novela de Blake Butler, el detonador de esta colección de once canciones fue Misophonia, un poema épico escrito por Franklin Fisher, multinstrumentista y líder de Algiers, que va de un padecimiento en el que se perciben los sonidos de forma insoportable. A lo largo del álbum El Sonido aparece como un personaje. En un comunicado, Fisher profundiza que “quería crear un espacio negativo en donde pueda existir y participar, pero al mismo tiempo no quedar expuesto”, es decir, la perspectiva del disco no es sólo como un aparato político sino como una evocación responsiva e íntima de que “nada es lo que parece”.

A propósito de esta compleja idea, le pregunto a Matt cómo transformar todo esto en la energía que imprimió a la batería.

“La verdad es que sólo hice lo que me dijeron, y a veces como baterista tienes que atenerte a eso, ¿sabes? No se trata de alocarse y explotar en los tambores y platillos, sino de que cada instrumento encaje, aunque la batería sí que lleva su justa carga de fuerza. Esta vez creo se trataba más de contar las letras que tenemos, que Frank nos compartió. Lo vimos tan emocionado con ellas y con la connotación que llevan detrás que queríamos acompañarlo en ese viaje, integrarnos a esa visión y sentirnos cómodos y contentos dentro de ella. Cada músico tiene que entender el espacio que ocupa en la narración de esa letra y no deshacerse en una muestra de sus habilidades.”

Matt es consciente de que en primera instancia puede ser abrumadora la cantidad de elementos que lograron y, entre tratar de captar los ritmos y las letras, podría ser preciso escucharlo más de una vez para integrarlo todo. “Pero para mí se trató amplificar el espacio que ocupa cada canción, dictar una velocidad y procurar que se mantuviera.”

El grupo se formó en 2012 por Franklin James Fisher, Ryan Mahan y Lee Tesche, amigos de la infancia y originarios de Atlanta; no fue sino hasta el 2015 que se unió a ellos Matt Tong. No se pone en duda sus virtudes como músico, sin embargo, le pregunto cómo se ha sentido en este nuevo capítulo que significa un sonido totalmente diferente al de Bloc Party.

“Yo me subí para ayudarles desde la grabación del primer disco. Franklin, Ryan y Lee se conocen desde muy chicos y concibieron el sonido característico de Algiers desde cero, pero la verdad es que todos han sido bastante abiertos, cálidos y honestos conmigo en la inclusión a su historia. Además, por supuesto que no es mi primera vez de gira con una banda, así que no soy ajeno a todo lo que sucede.

“Pero, como baterista, no se espera que sea yo quien marque el rumbo sonoro de la producción; lo que sí sucedió es que procuré acentuar esos tintes Avant-garde al tiempo que trataba de respaldar con fuerza las letras que llegaron.”

Su disco anterior, The Underside Of Power (2017) los mantuvo de gira alrededor de dos años, recorrieron buena parte del centro y este de Europa, dándose el tiempo de pasar por los países bálticos y balcánicos. Además, fueron teloneros de Depeche Mode en un tour de estadios y culminaron con una presentación en Glastonbury 2019. There Is No Year, por supuesto, también amplía el catálogo de canciones que disponen para interpretar.

Y la palabra interpretar es literal puesto que Matt saben que no pueden llevar todos los elementos que integraron en el estudio y tienen que resolverlo de alguna manera. “Esa es la cuestión en la que tienes que pensar apenas terminas de grabar porque no puedes llevar todos los detalles que quedaron registrados. Y para serte sincero, no somos una banda que pueda darse lujos como llevar ciertas máquinas y contratar un número determinado de personas para estar al tanto de cómo sonamos en el escenario”, me cuenta Tong.

¿Cuál es la canción con la que presentarías este material?, le pregunto para cerrar la entrevista.

Creo que Hour Of The Furnaces es mi preferida por todo el proceso colaborativo que llevó a cuestas. Fue escrita originalmente para nuestro disco anterior, pero no logramos un corte final. Así que trabajamos porque detectamos algo en ella o no lo habríamos hecho. Pero yo encontré algo en la forma de cantar de Frank que valía la pena, había mucha expresividad y engloba ese sentir que permea el disco completo. Personalmente, me siento muy orgulloso de haber podido ayudar a alguien a expresarse de esa manera tan hermosa. También porque usualmente no escribimos dentro de una estructura tan clásica de verso y coro, y nos resultó bastante bien.

De nuevo, There Is No Year hacía sentido mientras estallaban protestas aquí y allá. Publicar esta entrevista, y quizás ampliar el mensaje de este álbum, me parecía un sinsentido cuando daba la impresión de que la gente estaba abrumada por tanta información.

Sin embargo, escucho necio e indolente al presidente de este país, veo los últimos minutos de vida de un hombre negro con la rodilla de un policía encima de su cuello y la creciente preocupación de la gente que me rodea por qué va a pasar en el futuro. Y toma un enfurecido segundo aire lo que canta Algiers: “Run around / Run away from your America / While it burns in the streets / I been here standing on top of the mountain / Shouting down what I see”.

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Periodista | Escritor | Detective salvaje