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Entrevista con Bicho Blanco.

El camino hacia la armonía: entrevista con Bicho Blanco

Con el paso del tiempo me queda más claro que la fuerza de un grupo está en la suma de sus individualidades y talentos en pos de un proyecto en común. Prueba de ello es Bicho Blanco, grupo conformado por Ferdinand González y Bernardo Pérez, quienes alcanzaron un sonido dinámico y cambiante a cada momento.

Por supuesto, a ellos los puedes reconocer dentro de The Guadaloops, pero en esta faceta el sonido toma cierta distancia y se concentra en los beats y en los ritmos. Hace unos días me encontré con ellos para platicar de su proceso de trabajo y de su forma de mantenerse creativos.

Dentro del gran mapa que es The Guadaloops, ¿cuándo nace Bicho Blanco?

Berni Pérez: La relación entre Fermín, Ferdi y yo empieza en la misma escuela donde estudiábamos, ahí nació la semilla en 2008.

Ferdinand González: Luego nos venimos a Ciudad de México en busca del sueño chilango. Llegué a vivir con el Fermín y otros compas y unos meses después se nos unió Berni. Entonces empezamos a tocar un poco más. Y sucedió Guadaloops.

Pero durante todo este tiempo Berni y yo ya nos habíamos juntado varias veces porque compartíamos intereses en común. Ya sabes, tu amigo al que le gusta la misma música que a ti. Siempre fue como hacer música con base en el experimento, pero nunca tuvo un nombre.

En el 2015, que llegué yo a vivir con Bernardo, empezamos a hacer más música. Ahí fue cuando dijimos: “güey, ya tenemos una hora de música y no se llama de ninguna manera ni tocamos nunca” y decidimos ser Bicho Blanco.

Cuando empezó el proyecto, muy pronto empezamos a tocar en vivo porque teníamos un montón de material. Fue muy raro el proceso, primero en el estudio y luego tocando, muchas veces es al revés.

¿Fue difícil consolidar esa hora de música que tenían en lo que quedó en el primer EP?

Ferdinand: Hicimos dos partes. Digamos que el EP que está afuera ahorita es la primera y hay un complemento, que son como siete rolas. Fue algo más como de distribuir para que no quedara ni muy oscuro ni muy feliz, por así decirlo.

Hubo rolas que ya estaban listas, pero rompían un poco el mood de este EP. Entonces las dejamos en stand by.

Semanas atrás, platiqué con una parte de The Guadaloops para la portada de mayo de la revista Marvin y pude descubrir por las palabras de Fermín Sánchez y de Franco Genel que es Ferdinand la mente inquieta del grupo. Inclusive, señalaron que no es capaz de tocar una canción de la misma forma mucho tiempo sin que se aburra antes.

No es difícil adivinar que las canciones de Bicho Blanco han sufrido la misma suerte cuando éstas nacieron frente al público y el EP que las contiene está a punto de cumplir dos años.

Creo que, si escuchas las canciones ahorita, solo un par se parecerán a las originales pero las demás ya están súper ‘Frankenstein’, ya no suenan igual, explica Berni. Eso también nos ayuda a nosotros a refrescar el repertorio y las sensaciones de tocarlas un chingo de veces. Porque sí llega un punto en el que ya no representa ni un reto ni es emocionante. Se vuelve un compromiso.

Volviendo un poco a Guadaloops, con el último disco, complementa Ferdi, nos dimos cuenta en una sesión que, no es sino hasta mucho tiempo después de hacer el disco que apenas asimilas las rolas y las haces tuyas; es mucho de lo que pasa en Bicho Blanco.

También puedes agregar ciertos detallitos que a lo mejor pudieron quedar en la versión de estudio, pero no quiere decir que la primera versión esté mal hecha, sólo son cambios que te va pidiendo la misma canción.

Una de las distinciones que comparten Fermín, Franco y Bernardo es la atención que ponen en las letras que escriben. El primer sencillo de Bicho Blanco es como una fábula en la que se encuentran la belleza y la muerte de un colibrí. Es por ello por lo que le pregunto acerca de sus habilidades para componer pues no me imagino un Berni que no lee.

Supongo que más bien las lecturas a lo largo del tiempo me han dado herramientas para poder expresar lo que de pronto me pasa. Por ejemplo, Colibrí, fue una experiencia muy concreta en la que rescaté a un pajarillo que estaba muriendo, recuerda.

Hasta ahora no he sido tan clavado como Franco, que tiene una genealogía de la literatura que lee. Lo tiene más claro. Yo no, ahonda. A veces agarro un libro y lo leo a la mitad, otros los dejo. Pero ha sido suficiente para expresar de una manera satisfactoria lo que vivo y para ponerlo en palabras que también convivan con la música de una manera orgánica.

Berni suele componer en un piano, aunque como buen productor también se acomoda en la computadora y cualquier herramienta puede ser el inicio de una gran idea o una canción. Prioriza las melodías y las palabras para luego encontrarlas en un punto medio: la armonía.

¿Cómo es el proceso de vestir o construir un sonido?

Ferdi: Es una amalgama de muchos elementos y a veces es necesario saber filtrar, limpiar y elegir. Muchas veces ese sonido lo escuchas en la calle y también viene de la curiosidad.

El primer bloque te abre un camino y con la intuición que hemos desarrollado sabemos qué sonidos pueden combinarse bien o qué palabras tienen sonoridad.

Además del EP, Ferdinand y Bernardo hacen Breviario, un ejercicio en YouTube en el que graban piezas cortas que a veces no tienen elementos suficientes para ser canciones. La mayoría nacen en el momento, explica Berni, hay textos o frases que tenía olvidados y caben ahí. La idea es ejercitar la improvisación y la creatividad.

En un futuro tal vez podamos evolucionar algunas de estas piezas a canciones más largas, advierte Ferdi.

Como jóvenes músicos y productores, ¿sienten alguna responsabilidad?

Sami: Sí, en el sentido de la calidad del trabajo que hacemos y si hay oídos prestos a nuestra música, la conversación tiene que seguir. La obligación es entregar de vuelta a la gente lo que nos dan, hay que sacar cosas bien hechas.

Ferdi: Como onda personal, creo que sí siento la responsabilidad de hacer la música mexicana mejor y poder aportar algo al sonido. Eso se va logrando si conoces e invitas gente a participar, aunque luego viene la dificultad de gestionar proyectos.

Sin querer, hemos contagiado a gente que quiere hacer música, y eso está chido. De repente pienso, ‘por nosotros, alguien acaba de tomar una decisión importante’. Yo mismo empecé a hacer música luego de ver a ciertos artistas sobre el escenario, y de pronto eres esa persona, dice sonriendo complacido.

Entre los que mencionan como sus influencias cuentan a Jon Hopkins, Aphex Twin y Thom Yorke, pues luego de escucharlos o verlos, se han encontrado en su trabajo. Una afinidad en el modo de producir las cosas.

Sin embargo, los escenarios en los que se presentan son muy diferentes. Al igual que en los que tocan como The Guadaloops o Bicho Blanco, para ellos también hay una diferencia marcada, pero persiste el baile como una forma de feedback que reciben de la gente. Ahí saben que el camino es el correcto.

Es un poco injusto pedirles una fecha para la salida de un siguiente material de Bicho Blanco pues son constantes sus presentaciones sobre el escenario y aún más los proyectos que tienen a cuestas. Animados, me responden que es posible que salga un nuevo sencillo muy pronto y que para antes de que termine el año también estrenen el segundo de tres discos listos.

Pero el camino es largo, y los planes cambian.

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Periodista | Escritor | Detective salvaje