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‘El Reino’, un disco para los olvidados: entrevista con La Era Vulgar

Luego de un prolongado lapso de inactividad, precedido por el lanzamiento de Tomo I, su EP debut, La Era Vulgar presenta El Reino, un álbum de larga duración que justifica la ausencia de la banda capitalina gracias a una producción madura, que desde la instrumentación hasta la construcción lírica resulta en una apuesta interesante, distinta a los sonidos y temáticas de la escena independiente contemporánea.

En un pequeño café del centro de Coyoacán platicamos con Alenka Rios (voz) y Abel Casillas (programación, teclado y guitarra), amigos a lo largo de 15 años y compañeros en la música desde hace cinco.

Comenzamos la conversación sugiriendo la inmediata similitud de La Era Vulgar con Santa Sabina, icónica banda mexicana en la década de los noventa. La respuesta deja en claro que no existe una relación o influencia directa, a pesar del parecido vocal y escénico que existe entre ambas agrupaciones. Resulta interesante el descubrir la propuesta de la banda.

¿Por qué La Era Vulgar?

Abel: Hace referencia a la época moderna, que es considerada así a partir del siglo III d. C. con el parteaguas que significó el cristianismo como la religión del pueblo, como la era del pueblo. Antes de eso se habla de una era real de seis mil años, que masones, judíos y algunos iniciados consideran como el origen. Entonces hablar del año 2000 resulta una vulgaridad, y La Era Vulgar es un reflejo de la banalización de la cultura, de cómo todo se va degradando.

Desde Tomo l exhiben su interés por tratar lo oculto, problemáticas sociales y hasta de temas relacionados con conspiraciones ¿De qué nos habla El Reino?

Abel: El Reino es una crítica al sistema neoliberal, a la guerra, a los órdenes establecidos.

Alenka: A un reino decadente, bien oscuro -bien lúcido también, sugiere Abel-, lleno de esclavitud, esclavitud regulada, que es lo más grave. Estamos en un mínimo sector privilegiado que al mantener este estilo de vida no pensamos que en realidad la mayoría de personas en el mundo están muriendo de hambre y siendo forzadas a trabajos muy cabrones. El reino es esta pequeña esfera que está basada en toda la sangre que viene desde abajo. Y nosotros también somos esclavos de ese reino en nuestra enajenación, con respecto a internet y estos pequeños privilegios- mientras señala el ipod con que se graba esta entrevista-.

Abel: También tiene como referencias pictográficas al Jardín de las Delicias de Bosco, que es un reino dividido en tres partes.

Alenka: En especial el último es con el que nos sentimos más identificados -influencia que pasmó Antonio Fräppa en el arte de la portada a través del collage-.

¿A qué parte del Reino pretenden llegar con su música?

Abel: Va dirigido a los olvidados, que somos nosotros. Nos gustaría haber hecho un disco para masas, pero la verdad no es un disco que… simplemente no es un disco de masas.

Alenka: Porque no podemos negar quiénes somos. Somos personas clasemedieras que crecimos fuera de ese pedo, a mí me encantaría hacer música tipo Panteón Rococo, pero yo no puedo hacerlo, esos cabrones son muy true en su pedo y uno también tiene que serlo. Nosotros crecimos escuchando Radiohead, Zurdok, Sonic Youth.

¿Podemos escuchar y entender este disco como una crítica? ¿De qué manera nos podemos acercar a él?

Abel: Criticar es establecer límites, y no tenemos la intención de llegar con aires revolucionarios. O sea, ve mis tenis. Buscamos que sea crudo, en donde asumimos esta ideología punk de No future. En ese sentido no es una crítica, es el reflejo de que existe.

La autenticidad en la música muchas veces suele ser cuestionable, más cuando el discurso se vuelve de tinte social. Sin embargo, para Abel no representa un problema el tratar estos temas, ya que considera que no existen lugares comunes.

Abel:  Por el papel de la música se me hace muy hipócrita ignorar lo que está pasando y simplemente decir todo está bien, vamos a darnos dos rayas… yo lo hago en mi vida, pero no puedo simplemente ignorarlo, y alguien lo tiene que hacer.

Pero la función de la música a la que alude el tecladista no se refiere a un llamado a la protesta o una simple queja. “Canciones como Siglas y Números no son un llamado a la revolución, más bien son un espejo de lo que está pasando”.

Alenka: Sí, justo es eso. Muchas canciones hablan de amor y pasarla bien, cuando en México desaparecen a personas todos los días. O sea, antes creíamos que estábamos a salvo en esta ciudad, pero incluso aquí matan a periodistas y mujeres. Este país se cae a pedazos y nosotros estamos con una actitud de no hay pedo, posteando en Facebook.

Por lo que definir a El Reino como un álbum de antiprotesta es lo más adecuado, al percibirlo como una mirada a las consecuencias de un ritmo de vida inmediato y frecuentemente carente de sentido. Alenka sugiere Los Olvidados como un ejemplo de esto, pues en los primeros segundos de la canción la vocalista sentencia: “hubo veces que quise protestar, pero recordé que todo me da igual”.

Abel:  Y no es que estemos en contra de lo inmediato, pero lo que no quisimos fue hacer un disco que fuera el sonido del mes. O sea, nos llevó un chingo de años hacerlo, en aterrizar todas las ideas. -Al respecto hace una crítica sobre la escena independiente, al considerar que muchas producciones tienden a permanecer en una zona de confort- A mí me encantan Mint Field, Los Benders, Hawaiian Gremlims, O´Tortuga, son bandas tremendas, pero la verdad son parte de la vulgarización de la que hablábamos. No es que desprecie lo que hacen, para nada, pero la verdad prefiero que nos critiquen y nos tachen de “chairos” a que el disco termine siendo uno más. En ese sentido creo que es honesto.

Alenka: Y ni siquiera lo hicimos pensando en hacer algo “profundo”, sólo fue hablar de lo que nos preocupa, lo que nos interesa. La música es algo que puede mover muy carbón, por eso en México no existe el apoyo a bandas que tienen todo este tipo de información, muchas geniales como Belafonte Sensacional.

¿Cómo ordenaron y expresaron todas estas ideas en la composición de los temas?

Abel: Ya llevábamos tiempo trabajando el concepto de las canciones en español, algunas las coescribimos Alenka y yo, ella hizo las letras en inglés – Idioma materno de la vocalista, con el que se declara más cómoda al momento de expresar sus composiciones-. En general durante el jam todos aportamos ideas, Octavio (bajo), Alenka y yo.

Alenka: En particular Eduardo Morales (batería) no ayudó mucho en la creación de este disco.

Abel: Estaba terminado desde hace un año con baterías programadas por mí en un canal MIDI, pero lo tuvimos que echar para atrás porque a Eduardo no le convencía el sonido, lo que fue un acierto, quedó mucho mejor, además de que volvimos a grabar las voces en los estudios 4 am. Las secuencias y bajos los grabamos en mi departamento, las baterías en Fermatta y se masterizó en El Paso, Texas, por Chris Common (Productor de bandas como Le Butcherettes y Minus The Bear).

Después de un mes del lanzamiento ¿Cuál ha sido la recepción de El Reino?

Abel: La aceptación es superior a lo que esperábamos, tiene muy buenas críticas. Ahora estamos en la programación de Reactor e hicimos un clickaporte con Ibero. El día que salió estábamos a lado de Radiohead en Google Play.

Alenka: Es curioso porque nosotros somos muy malos para movernos por redes sociales, en Spotify y Apple Music nos apoyaron bastante, y es donde realmente hemos visto la respuesta. Acabo de escuchar las canciones y este mes hay como 28 mil reproducciones, está súper chido.

Abel: Desde que salió lleva más de 100 mil, la verdad no lo esperábamos y estamos muy felices por eso. Nos encontramos en la sección de estrenos junto a Maluma, Enrique Iglesias y con bandas más comerciales.

Alenka: Ayer quería postear una de las rolas y me encanta ver las letras por Musicxmatch, entonces me di cuenta que ya había varias del disco, mal escritas y con errores, pero es algo muy chido. Digo, qué padre que alguien se dio el tiempo de subir la letra como la entendió.

Más que tratar de mejorar sus interacciones virtuales, los capitalinos prefieren concentrarse en reinventar su música en cada presentación, pues la relación con el público es fundamental para mostrar la mejor versión de la banda.

Abel: De repente en vivo tendemos a experimentar, nos gusta jugar con el noise y tomamos los elementos de las bandas que nos han influenciado mucho. Con el paso de los años nos hemos dado cuenta que somos catárticos y enérgicos, no en el sentido de armar el slam, sino que creamos una atmosfera.

Alenka: Tal vez suene soberbio, pero somos una banda para ver en vivo, el disco suena mucho más dramático e intenso, todos tienen una personalidad muy definida y lo tomamos muy en serio. Para nosotros es un ritual muy importante para conectarnos con el público, el hecho de subirse al escenario es como una ceremonia y no hay ninguna tocada que suene igual.

Abel: En algunas rolas como Going in Circles rompemos el tono y el ambiente se pone muy extraño, lo tomamos como una protesta o un grito y la verdad es algo que disfrutamos mucho. Esperamos que más gente lo disfrute y se identifique con el proyecto.

El halo de teatralidad que el cuarteto imprime en sus presentaciones no es de extrañarse, pues la proximidad de Alenka con las artes escénicas resulta en un espectáculo totalmente expresivo. Ejemplo de esto son las líneas que Alenka dibuja a través de sus pómulos y párpados.

Alenka: Desde que empezó la banda lo hago, ahorita ya es como la moda -las bromas de Abel acompañan el comentario irónico, seguido por un tono serio-.  Lo hago porque soy muy de rituales, es entrar en esa otra parte de mí y la premisa de decir “soy distinta, veo todo distinto, hay otro”.

Sobre la idea de enmascararse e interpretar un álter ego, La Era Vulgar hace de sus producciones audiovisuales un complemento diverso y propositivo, en tanto que el único perfil estético y conceptual es la música, liberada a la interpretación de los creativos con los que han colaborado. “Nos gusta mucho colaborar con distintos directores, varios nos han dicho que nos quieren hacer un video, y con mucho gusto.”

Pronto la charla se vuelve un recuento de los videoclips y realizadores involucrados:

Alenka: Going in Circles es un video que hizo Julio Berthely, director de cine que está a punto de lanzar su ópera prima, y en las escenas se nota inmediatamente su perspectiva. De hecho es cagado porque en el video salen cameos de los Jean Loup, Kevin Fripson (INTRSTLRS) y Chawa.

Abel: Siglas y Números lo hizo Rubén Márquez, director de For those About to Rock: La historia de  Rodrigo y Gabriela.

Alenka: Nos queremos morir, el tributo a Santa Sabina, lo grabamos con Andrés Azzolina.

Abel: El Reino es un lyric video, aunque estamos por terminar el video. Se hizo con stop motion – Alenka sugiere lanzarlo como una especie de versión rarezas-.

Abel: La ventaja es que Alenka conoce a varios directores, de hecho cuando Julio Berthely hizo La Otra María, cortometraje que se fue a Cannes, actúo Alenka y el sountrack fue El Principe.  Estuvimos sonando por allá, aunque sea por un día -risas-.

Alenka: En eso sí estamos abiertos, no sé si sea bueno o malo pero lo trabajamos con ellos y les preguntamos ¿qué se te ocurre? en lo que necesites te echamos la mano.

Porque dinero no tenemos -Agrega Abel, entre las risas de quienes sabemos de esta situación tan común para las bandas independientes-.

¿Piensan en la presentación El Reino? ¿Dónde podremos verlos próximamente?

Abel: La planeamos, pero todavía no la confirmamos, cuando la anunciemos lo haremos con bombo y platillo. Hicimos una presentación previa en el Alicia con Minor Shadows, Little Mechanic y Camille Mandoki

Alenka: Nuestro plan es hacer una pequeña gira, salir a varios estados. Ahora no tenemos nada confirmado, pero andamos en pláticas. Lo que más queremos es salir a provincia, aunque también pensamos en volver a armar un Imperial, o un Caradura.