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¿A que suena el rock nacional?: entrevista a El Muchacho de los Ojos Tristes

Somos esa pareja que se ve todos los días y se escribe todos los días y se desespera cuando no están juntos y cierras los ojos y te masturbas pensando en ella”, de esta manera y en la comodidad del sofá de su departamento, Abel Bucio (ex guitarrista de Oso Mugroso)  describe la relación actual que tiene con El Muchacho de los Ojos Tristes, un proyecto al que ha procurado amor y cuidado en los últimos dos años.

Nosotros tratamos de dar un mensaje de esperanza y de la importancia de estar vivos aquí y ahora, muchas veces yo estuve al borde de morir por cuestiones estúpidas y nunca me di cuenta
— Abel Bucio, El Muchacho de los Ojos Tristes

El Muchacho de los Ojos Tristes, banda originaria de la Ciudad de México, ha construido una propuesta que reúne dos tonalidades contrastantes. Mientras la parte meramente musical ofrece colores alegres y emocionantes, las letras conducen temas particularmente oscuros. La estética del proyecto está encaminada hacia la representación de un discurso sobre la mortalidad humana. “Nosotros tratamos de dar un mensaje de esperanza y de la importancia de estar vivos aquí y ahora, muchas veces yo estuve al borde de morir por cuestiones estúpidas y nunca me di cuenta”, nos comenta Abel al conectar las motivaciones de la banda con su pasado.

Canciones como Un Delfín y Santo Remedio introducen símbolos relacionados al imaginario de la cultura mexicana. La iconografía religiosa es una constante en los productos visuales de la agrupación. Videoclips, portadas e imágenes de Facebook incluyen símbolos de carácter religioso para englobar las canciones dentro de un concepto místico y espiritual.

El músico es consciente de la función que tienen estas imágenes en su proyecto: “El mexicano siempre trae recuerdos de otro mundo con esas imágenes, del otro lado, de ya estar en el otro plano. La estética va por ahí, por ese mensaje de despertar, me gustaría que la raza neta viva y no ande tristeando, porque sí ves hay muchos jóvenes con esa onda sad, y sí está chido, pero no es una broma, ese cotorreo te puede costar la vida”.

Debido a la inclusión de referencias culturales mexicanas, la conformación conceptual de la banda recuerda por momentos a Caifanes y a Café Tacvba. El vocalista y guitarrista aboga por la creación de música mexicana que pueda diferenciarse y sea distinguible como música nacional: “muchos dicen que Café Tacvba ya chole, y sí, ya chole. Pero es una banda que se hizo correctamente y por eso el mundo volteó a verlos. Es una banda que suena a México, el mundo dijo ¿qué pedo qué es eso? La Maldita Vecindad también, hasta Bob Dylan los llevó a abrir algunos shows. Eso es lo que falta ahorita”.

El planteamiento de Abel puede constatarse al analizar la situación actual de la música nacional. Si bien, hay proyectos que poco a poco comienzan a desarrollar un estilo distintivo, casi siempre la música responde a canones estéticos provenientes de Estados Unidos y el Reino Unido.

No sé, a mi me gusta mucho que las bandas tengan identidad. Cuando te gusta una banda es porque encuentras algo que ninguna otra te da. ¿Por qué voy a escuchar a tal banda si suena igual a My Bloody Valentine?”, no es que la influencia directa de bandas extranjeras sea perjudicial para la música en México, pero el hecho contribuye a que existan una gran cantidad de copycats sin una propuesta atractiva para el resto del mundo.

La neta no conozco a ninguna banda que suene a México. También ya está muy contaminado, tenemos música al alcance por todos los medios y creo que eso al mismo tiempo como creador la pone más difícil para encontrar tu propio sonido, tu propia voz”; el auge de las plataformas de streaming y el fácil acceso a creaciones musicales de todo el mundo, dificulta la ardua labor de desarrollar un estilo particular.

Si es que no nos podemos librar fácilmente de las influencias externas ¿Cuál es entonces la prospectiva de la música nacional en los próximos años? Para Abel, existe un camino posible, probablemente el único capaz de llevar la música a otro plano: “Creo que es bien importante tener congruencia, la otra vez escuchaba una platica de Bruce Dickinson en la que decía el secreto de que Iron Maiden se convirtiera en una banda de estadio y que generación tras generación siguiera escuchándolos y el decía que desde sus inicios lo que tenía Iron Maiden era congruencia, eso es muy importante. Bandas como No Somos Marineros son así, no tienen sus rolas en Spotify porque no creen en eso, serán detalles mínimos pero a la larga como público uno dice pues esos weyes son neta, y eso hace que tengan seguidores mas leales. Creo que eso es el camino, la congruencia, yo creo en esto y voy a hacerlo llueva o truene. Si tu crees en algo, pues hasta la tumba“.

Después de una serie de rondas de café y varios tracks de Depeche Mode y New Order, la charla terminó con una gran sensación de empatía y camaradería. Abel es una figura que desborda carácter y personalidad, y sí, eso es precisamente lo que tanto hace falta a la escena.

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