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Frecuencias hidrocálidas: entrevista con Le 1991

El lejano 1991 resultó ser un año extraordinario para la música alternativa: Pearl Jam debutaba con Ten, My Bloody Valentine realizaba Loveless y Nirvana se perfilaba como una revelación a través de Nevermind. Producciones que resultaron en influencias directas para al menos dos generaciones de músicos y seguidores.

Tal es el caso de Le 1991, dúo originario de Aguascalientes conformado por Moncho Martínez (batería) y Paco Camacho (voz y guitarra), con quien conversamos sobre el lanzamiento de su segundo EP y la conformación de un sonido propio, en lo que se perfila como uno de los proyectos emergentes más interesantes de la escena experimental.

¿Por qué Le 1991?

Moncho y yo nacimos en ese año, y cuando iniciamos la banda teníamos la idea de algo universal, pensamos que un número era lo mejor, algo fácil de memorizar. Ya había un proyecto con el nombre, así que decidimos ponerle la “l” y la “e” que encontramos en unas cortinas con frases en francés que estaban el lugar donde ensayábamos.

Sí –sobre la relación con 1991: The Year Punk Broke, filme de Dave Markey–, también está el documental de la gira que hizo Sonic Youth junto con Dinosaur Jr.  y Nirvana,  son influencias que tenemos desde la adolescencia, tal vez es algo que sin darnos cuenta también está implícito.

Su primer disco, Luminol Dancing, tiene una orientación hacia el shoegaze ¿Qué sonidos caracterizan a Boko Maru?

No es que hayamos pensado en ese tipo de sonido, más bien se juntaron los elementos. En 2015 ya temíamos como tres años de haber formado Le 1991, pero sin haber sacado nada. Yo tenía otra banda (Bleak Boys) que sonaba a mucho My Bloody Valentine, a shoegaze, y luego salieron los Car Crash Sisters… entonces la influencia de este tipo de bandas, con la que compartimos escenarios e instrumentos,  nos incitó a sacar nuestras canciones y a grabar. Luminol Dancing lo hicimos en el estudio de César Saldivar, guitarrista de Bleak Boys , de donde se puede deducir ese sonido tan Lo-fi , medio borroso y lleno de guitarras.

Ahora lo que tratamos de hacer fue trabajar de manera más formal. Grabamos en Bubbler Studio  con Miguel Ruiz, por la posibilidad de encontrar nuevos sonidos. Intentamos explorar otras estructuras, hacer más largas las canciones y reducir las distorsiones. En canciones como Boko Maru hay elementos muy repetitivos, algo que estábamos buscando para diferenciar lo que hicimos con el primer material.

¿El título del EP sugiere algún tipo de mensaje?

No tanto como un mensaje, fue algo circunstancial. Ya teníamos las canciones y las fechas para grabar, entonces necesitábamos un nombre para lo que creamos.  Recibí el Cats Cradle en un intercambio de navidad y nos encontramos con Boko Maru.

-Boku Maru es el nombre que recibe el ritual de juntar las almas a través de las plantas desnudas de los pies, en un acto sensitivo ejecutado por dos personas pertenecientes al bokononismo, secta ficticia creada por Kurt Vonnegut en Cat´s Cradle, novela satírica que narra el origen de los eventos que culminaron en el estallido de la bomba atómica en Hiroshima-

Finalmente me identifiqué porque cuando tocamos yo lo hago descalzo, es mi ritual con el escenario con el que siento la vibra y energía que se genera. Me pareció también una idea muy acorde al hecho de que somos un dúo, porque es parte de nuestra dinámica de hacer música y tocar… otra cosa que me llamó la atención del nombre es su pronunciación cacofónica, algo que quisimos plasmar en el sonido del disco.

¿Cuál es esa dinámica para componer?

Regularmente cuando tenemos sesiones de composición empezamos a soltar ideas y luego vamos escribiendo cosas, si nos gusta la reescuchamos y digerimos. Es un proceso en el que nos involucramos de principio a fin, desde definir bien una estructura para luego detallarla. Tratamos de ver las canciones desde fuera, pasa que como músicos tenemos un pulso y es muy fácil quedarse en ese mismo pulso, y llega el momento en el que dices “esto como que se parece a algo que teníamos antes”. Es importante salirse de las canciones y ser autocrítico, yo espero que nos funcione.

En este acto de autocrítica ¿Consideran necesario el anexar más instrumentos a su sonido?

Contar con más integrantes es un arma de doble filo, porque en la parte de la planeación, ensayos y viajes es más complicado. En cuanto a las decisiones de composición es más fácil trabajar entre dos.

En las presentaciones en vivo procuramos llenar bien el espacio, para que las frecuencias suenen adecuadamente. Por ejemplo, yo me conecto a dos amplificadores y los acomodo para generar una buena consistencia, sin saturar. Intentamos que no sea algo estruendoso, aunque tal vez haga falta un bajo, lo compensamos con nuestra ecualización. Por ahora nos sentimos cómodos con la idea de ser un dúo, con la dinámica que hemos estado trabajando desde hace cinco años. A pesar de que no nos cerramos a la presencia de un bajista, realmente sólo sería como invitado porque somos muy celosos de este proyecto al que nos dedicamos mucho.

¿Piensan en una propuesta visual?

Propiamente no, al menos no de nuestra parte directamente. El trabajo visual es de Vera Saldívar, amiga nuestra y fotógrafa muy talentosa que colaboró con las portadas de los dos discos, a través de su interpretación de nuestra música. Confiamos mucho en ella y la consideramos parte de la banda, esperamos que siga colaborando con nosotros para los próximos proyectos.

¿Qué les deja su segundo disco?

Quedamos satisfechos, es el fin de una etapa, muchas cosas nos pasaron en ese rato y pues lo que estamos viviendo es lo que proyectamos.  Ahora lo que estamos haciendo es promocionarlo lo más que podemos, nos enfocamos en demostrar que en verdad estamos inmersos en el proyecto, nos preparamos mucho para las presentaciones en vivo. Nos gusta que quienes nos vean se llenen de energía y sientan que las canciones son mejores que lo que pueden escuchar en spotify o incluso en la versión física del disco.

La escena nacional independiente tiende a centralizarse ¿Cómo se desarrollan las propuestas de Aguascalientes?

Hay muchas bandas, proyectos muy buenos, algunas tienen tiempo tocando, de repente las ves y dices “estos cabrones son sorprendentes”, recomiendo a unos chicos que se llaman Hastinos, son una bandota… pero lo malo es que muchas veces no hay registro, y es algo que no hace justicia a lo que en verdad hacen. Pasa que los grupos de repente no salen o no tienen tanta proyección, para nosotros es importante el darte a conocer, la ventaja de nuestra generación es que estamos conectados y ya no tenemos que gastar tantos recursos para conseguir difusión, es algo que está en nuestras manos.

Al escuchar a Blue Nipples, Amber, Ship of Fools, te das cuenta que hay bandas en el país que no le piden nada a los proyectos extranjeros, la escena está muy chida, hay mucho movimiento. El objetivo es que esta explosión salga más allá de nuestro estado.

Le 1991 prepara la presentación de Boku Maru a través de una pequeña gira nacional que contempla a León, Monterrey, Ciudad de México y Tijuana como sedes principales, siendo la última la única ciudad con fecha programada (30 de Septiembre). En la espera de la confirmación de más eventos, te invitamos a escuchar a una de las bandas más interesantes de la escena hidrocálida.

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