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¡Bravísimo!: así la pasamos en el Festival Bravo

Si te gusta el reve, Festival Bravo resultó ser una excelente excusa más para pasar otro fin de semana de música sin control y fuera del desquicio colectivo de nuestra queridísima CDMX. Bajo una excelente locación a las afueras de la ciudad, Festival Bravo se lució combinando un cartelazo con la oportunidad de quedarte acampar y poder ser arrullado al sonar de los grillos. Finalmente, la inclusión de la tirolesa y las propuestas gastronómicas, dieron un sello único al concepto del festival.

Decidir asistir a un rave no es un acto que deba tomarse a la ligera, sobra decir que pocos llegan enteros al final del camino. Y es que, más allá del venue arropado entre las inmediaciones del bosque, Bravo concreto su éxito en las casi 24 horas de música ininterrumpida, que no decepciono a ninguno de los asistentes ansiosos de reventarse.

Con una mala combinación entre sol, sudor y tierra, mis primeros minutos dentro del festival me obligaron a hacerme a la idea de que el calor no era exclusivo de la ciudad. Midiendo terreno encontré como iba y venía la gente enfiestada con sus vasos a tope de cerveza, la mayoría lucía un outfit ideal para andar de aquí para allá en el bosque, obviamente sin perder el estilo: shortsitos y lentes de sol era lo más común entre las señoritas.

Llegue minutos antes de que empezara el set de Little Jesus. Sin mucho alboroto, los capitalinos se treparon al escenario Bravo. El sonido era impecable, durante este y todos los actos que le siguieron. Tocaron un cover de Blink 182 que revivió a todos esos adolescentes incomprendidos de los 90’s. El resto del setlist se desprendió de su última producción Rio Salvaje y uno que otra canción del consentido Norte.

Algunos poníamos atención, pero la mayoría de la gente seguía recostada en sus mantas, disfrutando del sol y tomando chela. Otros daban la espalda al escenario y ocupaban su tiempo platicando, seguramente reservándose para lo mejor de la noche. Después de un rato empezó a llegar más gente, la mayoría se iba directo a los escenarios en busca de fiesta y alcohol. Indiscutiblemente, el calor jamás fue un impedimento para disfrutar de las actividades.

El sol se ocultó y SOHN empezó a calentar los motores de lo que sería una gran noche. El escenario lucio prácticamente lleno, pero sin dejar de mencionar que podías trasladarte a cualquier parte sin complicación alguna. Para finalizar una exquisita presentación, Conrad hizo estremecer hasta el más recóndito pino del lugar.

Tierra y más tierra era lo que respirábamos para pasar de un escenario a otro, una luz verde iluminaba parte del pasillo que conectaba a ambos escenarios, caminar por ahí daba sensación de que algo o alguien podría salir de entre los árboles. Más allá del camino trazado para desplazarse, los alrededores eran metros y metros de pinos que, escondidos bajo la noche, resultaban bastante tenebrosos.

Le llegó el turno a Teen Flirt, quien inauguró las actividades del escenario Bosque, mismo que estaba dedicado exclusivamente a actos en modalidad DJ set. Con una ejecución impecable, Teen Flirt le dio una repasada a todos sus remixes, el mexicano concluyó con una versión bastante seductora de Decile de Jessy Baez.

Después de negarnos su presentación en 2013, Jagwar Ma logró compensar sus años de ausencia con una de las mejores presentaciones de la noche. Loose Ends fue de las más bailables, a pesar de estar acomodada entre las primeras canciones de su corto, pero explosivo setlist. Los australianos nos dejaron picados y deseamos que no sea tan tardado su regreso a nuestro país.

SBTRKT, el más esperado de la noche, nos puso a bailar por más de una hora. Sin duda alguna, el climax del festival se encontró dentro de su presentación, que a pesar de haber sido bajo modalidad dj set, nos voló la cabeza a todos los que nos encontrábamos ahí.

Con Weval mi fiesta terminó, un durísimo set que duro poco más de una hora contagio a los pocos valientes que quedábamos en el escenario Bosque. Después de esto, la gente empezó a regresar a sus campings, como pudo y si es que pudieron llegar. Pasadas las 04:00 de la madrugada, ya solo se alcanzaba a ver a uno que otro necio prolongando la fiesta.

Festival Bravo debutó con el pie derecho y a pesar de no contar con la trayectoria de los festivales monstruo en México, pronosticamos que la segunda edición dará de que hablar el próximo año y buscará superar esta excelente primera edición.

Reseña: @GerardoGayo
Fotos: Cortesía TAPE | @Luissaviless