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#Joyread: ‘Lost At Sea’ de Bryan Lee O’Malley

Título: Lost At Sea
Autor: Bryan Lee O’Malley
Editorial: Kamite
Año: 2018

No hay espacio tal para sentirse perdido como la propia cabeza cuando las piezas que conforman la vida, como fichas de dominó, se vienen abajo. Se empieza con una derrota en el amor, por ejemplo, le siguen los fracasos familiares, las amistades que se fueron hasta sentir que se ha perdido el alma. Así comienza la historia de Raleigh en Lost At Sea.

Raleigh va camino a casa en un auto con tres compañeros de clase, Steph, Ian y Dave a los que poco conoce, con los que apenas habla. Lleva un par de horas de trayecto cuando se da cuenta de que no hay mucho que hacer y que es inevitable que sobrevenga la nostalgia. Con la vista clavada en la ventanilla, la rubia admite que no tiene alma.

Mientras suena All Trough the Night de Emancipator, fantasea una conversación con Stillman acerca de cómo perdió a su mejor amiga cuatro años atrás, luego fueron sus papás quienes se separaron y remata con su cambio de colegio dejando todo como lo conocía tras de sí. Es entonces que encuentra en internet a un universitario algunos años más grande que ella y de quien termina enamorada, el propio Stillman.

Se mandan mensajes todo el tiempo y crean esa conexión de la que muchos presumen. Raleigh decide mentirle a su mamá y le dice que va a ir a San Francisco para ver a su papá, pero es sólo la pantalla para poder visitar a Stillman. Pasan sus días juntos haciendo sándwiches y cocinando pasta, besándose y hablando de todo. Hasta que ella tiene que emprender el regreso a casa; I Love You But I’m Lost de Sharon Van Etten podría sonarle familiar.

El que esté metida en ese auto resulta ser una equivocación pues Ian, quien es el conductor, tenía guardado su número de celular luego de haber hecho un trabajo escolar con ella. Fue Steph quien le marcó y de una u otra forma termina con ellos que también van desde California hasta Toronto.

Cuando no la posee el insomnio, llegan las pesadillas con gatos y la persistente palabra no por todos lados. Hasta que se convence a sí misma de que dentro de un gato bien podría estar su alma. Pronto tiene a Steph, Ian y Dave ayudándole a atrapar felinos y así recuperarla, tarea que a todos parece divertir, aunque sean las tres de la mañana.

Finalmente se da por vencida en la búsqueda y opta por sincerarse con Steph. Le cuenta de su relación con Stillman, misma que no terminó y de la cual le queda una carta que carga intacta en su mochila pues no atrevió a abrirla. Así se hermana este pasaje con Each Time You Fall in Love de Cigarettes After Sex.

Al final, sin saber cuándo llegará a casa, toma asiento en la parte trasera y va camino a sentirse mejor consigo misma. Se instala en la melancólica serenidad yendo más allá del amor.

Bastan unas cuantas viñetas y diálogos breves para percibir que el estar perdido también es una forma de moverse en la vida. Que el camino importa tanto o más que el propio destino. Cheers.

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