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Los 18 del 18: aquí nuestra lista de los mejores álbumes del año

El año se escurrió entre nuestras manos en apenas un chispazo. Por nuestros ojos pasó un cambio histórico de mando, un Mundial, problemas políticos a sociales en todo el globo, partidas dolorosas y una sociedad que parece estar más polarizada que nunca. Y claro, dentro de tanto estrés también nos regocijamos con brillantes punzadas de bálsamo que nos ayudaron a llevar la fiesta de forma más llevadera, de forma más optimista.

A continuación te dejamos un conteo de los discos más significativos, propositivos (y pues sí, los mejores, las cosas como son) del 2018. El año nos dejó experimentación, furia en letras y nuevos proyectos que se apropiaron de la parte más profunda de nuestros sentimientos y razonamiento.

Así pues, @llo_rens@Alex_Giovanni_V  decidieron jugar el siempre maquiavélico juego del crítico musical y nos dejaron, lo que para ellos, se robó el veinte dieciocho. 

1.- Rosalía – El Mar Querer

Basta recordar cuando el mismo James Blake tuiteó, refiriéndose al segundo disco de Rosalía: “Just what the actual afjhkhhhhhdiquyhqkzjdhjsnbahjkbbsbdhsjajbaFfdfffdffffffffffffffffffff.” No podríamos estar más de acuerdo. El Mal Querer suena como nada más sonó este año; tan simple y sencillo como decir que con apenas 25 años en la espalda, la cantaora catalana entregó el disco más redondo del año. Un álbum repleto de conceptos literarios y de empoderamiento, ferozmente apasionado y subversivo, deliciosas combinaciones de la tradición flamenca con un enfoque vanguardista de R&B.

La producción es exquisita (y cómo no, si estuvo a cargo del también español Pablo Díaz-Reixa Díaz, mejor conocido como El Guincho) y qué decir de la instrumentación, donde cada acorde y cambio de ritmo está puesto en su lugar.

Nunca, al menos en tiempos recientes, el género español había sido tan popular. Punto. Grammy’s, cabeceo en listas de stream, y una extensa gira que la llevará a tocar como headliner del Primavera Sound 2019, hacen de Rosalía la artista más relevante del año.

2.- Kids See Ghosts – Kids See Ghosts

Es claro que la construcción mediática de Kanye West no fue favorable en este año, no obstante, Kids See Ghosts es uno de los pocos álbumes que realmente propusieron una renovación estética en el hip hop. El album nos escupió una experiencia a base de texturas y capas sonoras similares a las de Death Grips, Arcade Fire, The Flaming Lips y Nirvana, lo que causa una sensación de festividad junto a momentos de reflexión melancólica. El carácter efusivo, desenfrenado y extremadamente instintivo de Kanye se vio compensado por un Kid Cudi más sereno y racional. 

Los únicos reclamos que Kanye puede recibir deberían quedarse en los de tipo ético-moral, ya que en cuestiones de producción musical, este año se coronó como uno de los productores más importantes del género, y es que Kids See Ghosts fue producto de un ejercicio de concentración intensiva que dejó a su vez otras cinco producciones, todas de alcances superiores a los del hip hop convencional.

3.- Yves Tumor – Safe in the Hands of Love

Después de haber hecho de todo, desde el ambient más tranquilo y relajador hasta el ruido más extraño proveniente de una aparato electrónico, Yves Tumor elevó su nivel de exploración destrozando cualquier caja de ritmos y lo puso en su tercer álbum de estudio. Noid y Lifetime son ya un blockbuster dentro del dreampop; con la honestidad y provocación como bandera, Yves nos dio un disco que habla tanto de la esperanza como del sufrimiento, pasando por lapsos de escape, olvido y superación de la impotencia. El disco es espeso y denso pero con una dosis de inteligencia que hizo de este proyecto un concepto más que sólido.

4.- Low – Double Negative

Sorpresivamente, Low volvió a estrenar buena música, y además, innovo al igual que Daughters sobre un tipo de sonidos y géneros que no figuran en las tendencias musicales más que en un segundo plano. El diseño sonoro del álbum es digno de apreciarse ya que utilizan a la distorsión como efecto principal para desarrollar temáticas turbulentas y emocionales a lo largo de la placa. Es entonces que la distorsión se convierte en un leimotiv de la inestabilidad emocional, del abandono y la tristeza.

El género emo podría retomar mucho de lo proporcionado por este álbum para implementar nuevas técnicas estilísticas que resulten interesantes y propositivas. No todo está perdido.

5.- Travis Scott – Astroworld

Difícil resulta creer que Travis Scott apenas tiene 26 años. En apenas seis años (contados desde el momento en que firmó su primer contrato discográfico), el rapero oriundo de Texas se ha hecho un nombre dentro de la constelación de estrellas actuales del género. Este año nos entregó Astroworld, que fue una muestra de su ambición y talento, combinación suficiente para complacer a puristas del hip-hop y también para llenar charts pop con su nombre.

Su proyecto astral es una oda al Auto-Tune y al ¿buen? uso que se le puede dar a la tecnología; un paraíso sonoro donde las rimas contundentes de Scott se pasean libremente en el trap como en el ambient y hasta en el rock psicodélico. En un género como este, no podemos dejar de lado el calibre de las colaboraciones, donde encontramos a un bronceado Tame Impala o a un sensual The Weeknd, que no solo se limitaron a soltar frases o acordes, sino que se involucraron en un punto de alta creatividad.

6.- Pusha T – Daytona

King Push regresó después de un largo periodo de inactividad con un álbum producido por Mr. Kanye West. Daytona sólo incluye siete canciones, pero estas demuestran una capacidad lírica digna de un poeta y una destreza mental en su punto. Los guiños a la cultura de venta de drogas en Estados Unidos y el carácter desorbitado de la producción de Ye hacen a este álbum una muestra implacable sobre el rap más violento y más relacionado a su contexto social y cultural. El álbum fue tan implacable que incluso inició una serie de acusaciones hacia Drake que hasta el momento continúan manchando su imagen.

7.- Blood Orange – Negro Swan

El nuevo disco de Dev Hynes, Negro Swan, de emotivo título por todo lo que conlleva, busca profundizar más todavía en la experiencia negra que su obra previa, concretamente en lo que él llama “depresión negra”, indagando en las “ansiedades de la gente queer y de color” así como en su propia infancia y en los “traumas modernos” que sufren estas dos comunidades en Estados Unidos. No es un asunto sencillo.

Dice Hynes que la “esperanza” es el hilo que hilvana todas las canciones del Negro Swan y precisamente Hope se llama una de las mejores canciones del disco, un tierno R&B protagonizado por un dialogo romántico entre Tei Shi y Puff Daddy.

8.- Daughters – You Won’t Get What You Want 

La música de Daughters llegó como una rafaga de aire fresco para todos aquellos que poco a poco se han hartado de las tendencias musicales contemporáneas encaminadas hacia el pop, hip hop y reggaeton. La base con la que está construido el álbum es el ruido, pero esto no significa que la producción sea descuidada, sino todo lo contrario. La modulación del ruido también es un arte, así que el caos sonoro que propone la banda es un caos controlado, un desorden que revela significados y discursos sobre temas no tan amigables para el mainstream general.

9.- Anderson .Paak – Oxnard

Brandon Paak Anderson despegó en el panorama musical luego de tocar varios instrumentos en cinco tracks en el álbum Compton (2015) de Dr Dre. Ahora, el músico norteamericano es una de las piezas clave dentro del panorama del soul y R&B; este año, Paak estrenó la última parte de su trilogía que veneró a las playas californianas más famosas (ya nadamos en Malibu y nos asoleamos en Venice). Con una fina combinación de hip-hop y soul, y claro con colaboraciones del calibre de Kendrick Lamar, Pusha T, Snoop Dogg y J Cole, por nombrar a algunos, el disco de 14 tracks captura de forma precisa el reflejo dorado de los días en Los Angeles, así como todo lo lúgubre y siniestro que sucede en la ciudad sureña cuando se esconde el sol.

Ojo, que Dr Dre y Madlib son las mentes que están detrás de esta producción.

10.- The 1975 – A Brief Inquiry Into Online Relationships

The 1975 dejó de ser una banda pop prescindible para convertirse en uno de los pocos proyectos que identifican claramente cuales son las problemáticas e intereses más importantes de su generación. Love it if We Made It cerró el año con un mensaje contextualizado sobre Lil Peep, Kanye West, el ambiente político occidental y movimientos sociales, es decir, la banda hizo un collage de la cultura actual en Europa y Estados Unidos con pretensiones de salirse de una zona de confort que no emitía comentario alguno sobre su entorno.

11.- The Internet – Hive Mind

No es fácil mantener satisfecho a tu gremio de fans, en especial cuando vienes con una seguidilla de complacencias sonoras. Sin embargo, tres años de break musical fueron suficientes para que The Internet salieran nuevamente a luz pública con Hive Mind un disco que presume de exquisitez y mucho feeling.

El colectivo formado en 2011 con dos miembros de Odd Future, ha crecido y bastante. The Internet tiene la facilidad para mezclar jazz, soul y hip-hop y además, complacer a oídos comerciales como exigentes. Largas dosis de funk infeccioso. Pegajosas cadencias en la percusión y en el bajo. Vocales que se evaporan en el aire. Un resultado redondo.

12.- Clairo – diary 001

El primer EP oficial de Clairo llegó ante un éxito online inesperado similar al que ocurrió con Lilly Allen en 2005. 4EVER, Pretty Girl y Flaming Hit Cheetos se convirtieron rápidamente en canciones insignia del lo-fi contemporáneo mientras que la joven cantante desarrolló una sorpresiva personalidad de artista pop consolidada a lo largo de un tour que abarcó gran parte del mundo occidental.

13.- Earl Sweatshirt – Some Rap Songs

Un álbum de hip-hop autoproducido, pocos invitados (entre ellos tus propios padres) y canciones que apenas y llegan a los dos minutos de duración parecen una combinación que difícilmente te pondrá entre los mejores discos del año. Pero si el que está detrás de todo esto es Earl Sweatshirt, la cosa cambia.

En Some Rap Songs nos enfrentamos a un iceberg de gran profundidad emocional. La muerte de un tío muy cercano, así como la de su gran amigo Mac Miller, avivaron en Earl una creatividad nunca antes experimentada; el resultado son piezas minimalistas y con néctar lo-fi que juegan a placer con sampleos y que nos recuerdan más que nunca al trabajo de Madlib o MF DOOM.

Sweatshirt nos deja con ganas de más y es que esos 24 minutos de duración podrían parecer que dejó un trabajo a medio cocer. Donde no tenemos duda es la evolución y madurez del rapero, que entregó una placa honesta y humilde, claro, en el buen sentido de la palabra.

14.- Beach House – 7

En su último álbum, Beach House intentó hacer un material completamente descontextualizado a partir de sonidos y armonías perfectamente diseñados para la introspección y la abstracción mental. La fuerza abrasiva del álbum le permite conducir al escucha a un conjunto de tuneles en blanco y negro que llevan a muchas partes y a la vez a ningún lado. De esta producción surgieron Dive y Drunk in L.A. canciones que seguramente serán indispensables en las presentaciones en vivo de la banda.

15.- Mac Miller – Swimming

Este disco estaba destinado a estar en esta lista. Independientemente del desafortunado deceso de Mac Miller (que de nuevo dejó en claro lo importante que es la atención clínica de la depresión), éste material se convirtió en el más ambicioso y mejor trabajado por el MC originario de Pittsburgh.

Si bien su anterior placa era una oda a la divinidad femenina, en Swimming nos encontramos con un trabajo autoreflexivo, humano y doloroso y es que recoger toda la mierda de un rompimiento no debe de ser tarea sencilla. Trece tracks en los que vemos su perfil más vulnerable y trasparente y donde arriesga por completo su estilo inicial por un sonido  R&B mezclado con funk y jazz, mientras que su lírica se inclina por temas más oscuros y personales.

Para esta entrega Mac se reunió con productores de la talla de J.Cole y Pharrell Williams, además de tener a músicos invitados como Thundercat. 2009 y Dunno se quedarán como muestra de que Mac tenía mucha más magia y genialidad por regalar.

16.- Brockhampton – Iridescence

En Brockhampton importa más la técnica individual que la cohesión armónica. En otros proyectos como Migos, las voces son sobrepuestas para causar la impresión de coordinación e identidad compartida; sin embargo, Brockhampton utiliza el esquema de una boyband para mostrar las diferencias que se escurren en los grupos sociales. Los sencillos Truman, Diana y Wildfire tuvieron un uso exclusivamente promocional y no formaron parte del album, lo cual demuestra un conocimiento consciente y crítico sobre el consumo de música actual. 

17.- Thom Yorke – Suspiria

¿Había algo que Thom Yorke no hubiera hecho? Sí, una banda sonora. El 2018 nos regaló el primer trabajo musical del líder de Radiohead para la industria cinematográfica. El remake del director Luca Guadagnino es una visceral muestra del interior humano; sentimientos tétricos, complicados y muchas veces mal intencionados son perfectamente retratados por el músico inglés.

A pesar de ser un disco de no tan fácil escucha, el resultado es una pieza maestra que tuvo a músicos de primer nivel en su realización. El trabajo  musical de Yorke ya está en el shortlist de nominados de cara a la entrega de los Oscar en 2019 y no solo eso: en canciones como Suspirium, Open Again y Unmade, encontramos posiblemente los mejores trabajos de Thom en su faceta solista.

18.- Playboi Carti – Die Lit

El último álbum de Playboi Carti intentó salvar al género al invitar a un gran puñado de colaboradores de la talla de Travis Scott y Young Thug para, al final, dejar un material con un mood similar al segundo álbum de A$AP Rocky. Si de algo puede diferenciarse el joven Carti de todos los demás traperos es que sus canciones demuestran que los beats no deben estar presentes todo el tiempo, y en su lugar, otros instrumentos como el piano o un conjunto de cuerdas también pueden cumplir su cometido. Muchas de sus canciones, incluidas Shoota y Love Hurts, ya son referentes de calidad en el género.

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En 2011 escribí sobre Jack White e inició Joyride. Rocanrol y karatazos.