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Resaca NRMAL: Reflexiones sobre su X Aniversario

Una crónica de The New York Times describe que en los conciertos de la gira promocional de Among My Swan (1996) lo único que podía vislumbrarse era “oscuridad y siluetas casi inmóviles”. Desde entonces, la puesta en escena de Mazzy Star ha permitido concentrar la atención en la música y no en sus interpretes: We’re performers, please ignore us.

Ayer, el concierto de Mazzy Star fue básicamente una réplica de aquella descripción. Quedó claro que después de 20 años de carrera musical, aún es uno de los pocos proyectos que rechazan cualquier tipo de protagonismo fuera de la música y que el Festival NRMAL es también uno de los pocos festivales que realmente apuestan por la música en si misma y no por las grandes figuras del mainstream (en su mayoría construidas y glorificadas mediaticamente).

El hecho de que Mazzy Star haya compartido un mismo festival con El Shirota, Vyctoria y Mint Field permite reflexionar sobre lo mucho que la banda estadounidense tiene en común con la escena independiente en México. Los integrantes de las bandas nacionales que participaron en el festival no son figuras claramente reconocibles, y eso está bien; debe reconocerse que los esfuerzos de estos proyectos han girado alrededor de la construcción mediática de su música, más no de sus personalidades.

Si bien, la mayoría de las bandas del festival guardaban relación con Mazzy Star por su perfil low-key, el culto a la personalidad de MC Ride rompió con el discurso y el mood que el festival mantuvo hasta ese momento. Death Grips es una banda que demanda un involucramiento físico durante sus presentaciones en vivo. Su show une deliberadamente la música y la fuerza de la interpretación, y a diferencia de los demás, sí busca una conexión física con el público. En Mazzy Star nadie cantaba para no romper la armonía sonora; en Death Grips todos desgarraban sus gargantas porque el momento lo exigía.

Al final el festival también demostró un contraste claro, casi a manera performatica, entre el silencio y el ruido; entre el anonimato y el culto a la personalidad; entre la música del siglo pasado y la música contemporánea. Contrastes que hacen pensar en la situación actual de la industria musical y de su futuro; pensamientos que devienen ante un festival que realmente tiene una preocupación por cada uno de los elementos que ofrece, por la materia de reflexión de la música y no sólo por las tendencias actuales.

Nos vemos en 2020, NRMAL. Felices 10 años.

Te dejamos con todas las fotos de lo sucedido (todas de @llo_rens):

EL SHIROTA

VYCTORIA

Michelle Blades &  Los Machetes

Mint Field

RUBIO

BEAK>

FRANK BRETSCHNEIDER

SPIRITUALIZED

DEATH GRIPS

About the Author /

Editor | Esperando el imposible regreso de Modern Baseball y el nuevo álbum de Kanye West.