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Midlife crisis: reseña a ‘Sleep Well Beast’ de The National

Veredicto Joyride

8.3
La banda esta vez no pierde tiempo en busca de catarsis o soluciones. 'Sleep Well Beast' simplemente sugiere una nueva forma de metabolizar los dolores de corazón. El resultado es meticuloso, expansivo y flexible al dejar entrar nuevas ideas en el estilo de la banda.
Producción 8.0
Lírica 9.0
Instrumentación 8.0

La primera vez que escuché a The National fue en el 2006 cuando lanzaron los primeros esbozos de The Boxer. Su música fue algo nuevo para mí y como el adolescente en busca de identidad que era, decidí hacerla una de mis bandas favoritas. Sus melodías, sus particulares arreglos de metales, sus bases de piano, el tono vocal de Matt Berninger y la forma de tocar la batería de Bryan Devendorf me enamoraron al instante. Aunque debo aceptar que en toda aquella belleza había algo de lo que no me podía apropiar: las letras.

A muchas bandas les sobra la extravagancia y ferocidad de la juventud, pero pocas son las que saben cantarle atinadamente al crecimiento, al envejecimiento. Desde el 2001, The National, ha sido una voz particular de la melancolía de la mediana edad y todo lo que conlleva: tener un buen trabajo y una pareja estable y aún así, sentirse extraño y fuera de lugar. Es justo ahí, donde el tiempo me ha ido encajando. Hoy, más que nunca (e incluso siendo más joven que los personajes que plantea en sus canciones), por fin me siento identificado con lo que canta Berninger.

Con el paso de los años, el grupo se ha forjado una idolatría basada en su empatía por lo cotidiano. Fuera de sus shows en vivo, el quinteto luce tranquilo, a veces hasta triste y aburrido, y aún así saben cómo exprimir su acidez siempre con finas chispas. Basta recordar que durante la promoción de su anterior disco, Trouble Will Find Me, The National tocó Sorrow continuamente durante seis horas en una extraña presentación en el MoMA. Eso de cantar “Sorrow found me when I was young / Sorrow waited, sorrow won” tiene su mérito. Matt sabe cómo hacer puntadas.

Líricamente Sleep Well Beast, como la mayoría de la discografía de The National, rasca el concepto de <imposibilidad> en las relaciones humanas; por ejemplo, lo complicado que es para dos personas querer lo mismo, en el mismo modo y en el mismo momento. Berninger se aventura a defender el hecho de que una derrota en ese proceso no es una falla de personalidad o de generosidad, sino más bien el costo de enredos y variables que da la vida. Parece creer que nuestras necesidades son banales y nuestros compromisos muy imperfectos; cualquier relación, romántica o de otro tipo, inevitablemente conduce al espiral de estancamiento. “It’s nobody’s fault, no guilty party”, relata en Guilty Party.

Aunque no mira tanto al pasado como antes, Berninger se vuelve a mostrar franco y acertado con la nostalgia (recordamos la línea “I am secretly in love with / everyone I grew up with” en Demons de Trouble Will Find Me). Ahora parece tener muy presente lo inmanejable de los sentimientos de arrepentimiento y anhelo. Intenta olvidar, busca dejar ir y borrar las marcas que aquello haya dejado. “Until everything is less insane, I’m mixing weed with wine” canta en Walk It Back.

Carin Besser, esposa de Matt, juega un papel definitorio en el disco. Más allá de ser la protagonista de Carin at the Liquor Store, aparece en los créditos como co-escritora de letras y melodías. Una unión de ese tipo evidentemente pone un sabor diferente a la narrativa. Es muy fácil darse cuenta que Berninger lamenta algunos lapsos de su matrimonio (¿quién tiene una vida perfecta?). Es interesante pensar cómo es que esas historias fueron puestas en una canción por una pareja y desde este filtro, Sleep Well Beast, se convierte en una pieza dinámica que pretende hablar del compromiso y del modo en que nos envolvemos en él (“The day I die, the day I die, where will we be?”, se pregunta la pareja). El uso del plural en las letras implica una unión en el sentido más elemental de la lengua, no es pretenciosa y se acepta falible.

Es romántico, pues deja ver a una pareja que llega a estar tan entrelazada que, incluso cuando la relación falla, permanece espiritualmente unida. Carin at the Liquor Store es la canción más triste y obsesiva del disco y desnuda los sentimientos y vergüenza de Matt hacia ese compromiso: “I wasn’t a catch, I wasn’t a keeper”.

Se ve devastador y lo es. La banda esta vez no pierde tiempo en busca de catarsis o soluciones —“Let’s just get high enough to see our problems” de Day I Die es posiblemente una de las líneas más contundentes que he escuchado. Sleep Well Beast simplemente sugiere una nueva forma de metabolizar los dolores de corazón.

Hablemos de la música. Hace poco tiempo Aaron Dessner construyó un estudio llamado Long Pond, cerca de su casa, en la parte alta de Nueva York. La mayoría del Sleep Well Beast fue grabado ahí, con algunas sesiones adicionales en Los Angeles, Paris y Berlín. Dessner, evidentemente, se quiso encargar de la producción y el resultado es meticuloso, expansivo y flexible al dejar entrar nuevas ideas en el estilo de la banda.

Berninger usa su voz de forma artística y elegante. En producciones anteriores, su voz desgarraba en enjundiosos gritos como en Abel y Mr. November del Alligator (2005). En Sleep Well Beast Matt explora más que nunca el canto casi hablado. Como nunca antes, sintetizadores aparecen en planos protagónicos y de vez en cuando juguetean con cornos y cuerdas en pasajes que llegan a ser perfectos. Aunque algunas bases de percusión llegan a ser electrónicas, Bryan Devendorf se mantiene visionario y creativo como en los viejos tiempos; y es que The Nacional siempre se ha apoyado en sus partes rítmicas para dar a sus canciones destellos frenéticos. Basta dar oído a The System Only Dreams in Total Darkness, una canción que habla de alienación y donde el punteo de la batería nos mete en una atmósfera tensa, nerviosa y paranoica.

El nuevo álbum es bastante sólido, arriesgado, pero bastante serio. Para todos aquellos que nos encontramos con los sabores y sinsabores del crecimiento, la voz de Berninger se siente como un servicio a la comunidad.

 

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