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‘The Getaway’, el álbum que perpetúa la juventud de Red Hot Chili Peppers

El sonido de Red Hot Chili Peppers está más que definido. Basta con escuchar la voz de Anthony o el slapping bass de Flea para que reconozcas de qué banda se trata. Además, luego de 33 años como grupo -inclusive a pesar de los cambios de guitarrista- ya no tienen nada que demostrar; si es que alguna vez lo intentaron.

Es muy probable, también, que ya hayan grabado su mejor disco. Aunque esto tendría que someterse a un debate, quizá éste se encuentre entre los que compusieron en la etapa con John Frusciante.

The Getaway es el álbum once en la carrera del grupo y tan sólo el tercero en la última década. Ésta placa tomó cinco años en gestarse, estar lista y salir al mercado apenas la semana pasada.

El disco abre con una canción homónima que plantea una constante en el resto de los tracks, (y esto se nota luego de escuchar al menos un par de veces el álbum): la banda hizo un disco de temas jóvenes con una visión que parece no envejecer en ellos. Han superado adicciones, pérdidas y todas las consecuencias, buenas y malas, de ser una de las bandas más reconocidas del mundo y aún cantan sobre la posibilidad de dejarlo todo por ver qué puede pasar si intentamos esto.

El primer corte comercial, Dark Necessities, confirma esto. Hablan de aquellos defectos o del lado oscuro de una persona y cómo éste no hace más que resaltar las cualidades. Musicalmente, si bien la batuta la sigue llevando Flea, Josh se pone a su nivel. Y hacia el final de la canción, Klinghoffer vuelve a alzar la mano para no quedar en segundo plano. Lo que ya había puesto de manifiesto en I´m With You (2011), cuando se integró oficialmente a la banda.

Si saltamos hasta Sick Love, encontraremos una base con un ritmo más marcado con un sonido remitente al caribe, la inclusión de algunas percusiones remarcan la temática.

Su sucesora, Go Robot, empieza con un bajo funky, termina con teclados y sintetizadores futuristas y nos habla de enamorarse, perderse de repente por una mujer. De nuevo, como haría alguien en su juventud.

El cierre de este disco, al menos en su letra, es algo cerca de lo surrealista. La canción empieza con un piano y se va deformando de entre los golpes de batería que rozan en la improvisación.

Sí, ya no tienen nada que demostrar y actualmente cuentan con la mayor base de fans que puedan conseguir. Pero su música no es en ningún momento un capricho o algo que hacen por ocio. Este álbum, las canciones que contiene, fueron hechas para que un adolescente se encuentre con la música de unos Red Hot Chili Peppers siempre jóvenes.

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Periodista | Escritor | Detective salvaje