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The Ride: analizamos a fondo el cartel de Coachella 2019

El cartel de la nueva edición de Coachella luce espectacular y no es para menos, con un balance perfecto entre el top 10 del Billboard y las joyas artsy más aclamadas por la crítica, el festival acaba de ofrecer uno de los mejores lineups en los últimos cinco años. Es claro que la diversidad es uno de sus puntos más fuertes ya que es posible explorar desde sonidos latinos hasta los sonidos más sofisticados de los nuevos ídolos del ambient.

Goldenvoice, el organizador del internacional festival, construyó el cartel a partir de distintos grupos de música que funcionan por sí solos, por lo que el festival apela fácilmente a distintos tipos de festivalgoers: a los que escuchan “de todo”, a los nuevos fans del reggaeton, a los geeks clavados de Aphex Twin, a los traperos de corazón, a los críticos de música o a aquellos que sólo escuchan la música más popular de la radio. Esto quiere decir que cualquier seguidor de la industria musical actual podría encontrar fácilmente a varias propuestas interesantes por ver.

Lo que hace diferente a Coachella de otros festivales como Pa’l Norte o el Vive Latino en su oferta ecléctica, es que el festival de Indio, California sí apuesta por fortalecer las distintas escenas emergentes en Estados Unidos y en el mundo al hacerlas coincidir en un mismo punto. Evidentemente los contextos son muy distintos, pero si algo se le puede reconocer al festival es la visión que siempre han tenido sobre el futuro de la industria musical. Los curadores adoptan las narrativas actuales más interesantes y las hacen converger en un mismo espacio, con miras a novedosos y fructíferos escenarios futuros.

Inútil resulta debatir sobre la relevancia de los géneros urbanos (específicamente los latinos) en la música actual. J Balvin y Bad Bunny han escalado –y con mucho esfuerzo– hasta las altas esferas de la música pop y se han consolidado como referentes bien calificados y analizados por medios respetados como The New York Times, The Guardian o Time.

Si bien, el festival abarca una gran cantidad de géneros y de propuestas diversas, los proyectos están relacionados entre sí por su relevancia actual. Al ser un evento que apela a un público masivo internacional, la propuesta e idea detrás del booking es abarcar la mayor cantidad de productos musicales que puedan ocasionar un impacto considerable a nivel mundial y sí, recibir a miles de visitantes de todo el globo. Nadie puede negar que los tres headliners han abarcado los reflectores a lo largo de los últimos doce meses: Ariana Grande estrenó un álbum que estuvo a la altura de Lemonade en presencia mediática, calidad musical y recepción; Childish Gambino hizo el videoclip más viral, sórdido, violento y crítico del 2018 e incluso el músico y productor Kevin Parker, quien a pesar de no lanzar un nuevo álbum con Tame Impala, participó con su banda en festivales enormes como el Mad Cool en España y el Pitchfork Music Festival en Chicago.

Mitski es la gran ausente de la undercard de Coachella. No obstante, proyectos como U.S. Girls o Soccer Mommy cubren la ausencia con música de perspectiva abiertamente feminista. También aparece en letras pequeñas Rosalía, quien fue nuestro número 1 del 2018 y quien ha tenido una gran presencia en todos los medios especializados en música desde el estreno de El Mar Querer hasta ahora por ser una propuesta totalmente transgresora para la época.

Los oídos pop serán complacidos con proyectos como The 1975, que a vino o mal, se perfiló como uno de los discos mejor reseñados del año pasado. La siempre encantadora Solange, Janelle Monáe, Gorgon City, Jaden Smith y Zedd harán sonar sus hits que al menos en su género son mucho más que exitosos.

Y claro, no podemos olvidar a uno de los géneros más relevantes en Estados Unidos: el hip-hop (y derivados). Childish en su gira de despedida, Anderson .Paak, dvsn, Kid Cudi, Wiz Khalifa, Playboi Carti, Pusha T y Kaytranada hacen de esto un festival a parte.

Aphex Twin, Yves Tumor, Jon Hopkins, Four Tet, Christine & The Queens, SOPHIE y Charlotte Gainsbourg representan el lado musical más sofisticado. Artistas consolidados desde el lado de la crítica musical, y elogiados por grupos considerablemente más pequeños que los de los headliners del festival, pero igual o más apasionados. La programación del legendario Aphex Twin es de admirarse, y sería bueno soñar con la posibilidad real de tenerlo por primera vez en México en los próximos meses.

Las nuevas corrientes lo-fi combinadas con dream pop u otros también tienen una entrada considerable. Con Beach Fossils, Mac Demarco, Ty Segall y Yellow Days a la cabeza, propuestas como Clairo, CHON, boy pablo Turnover y Iceage empujan una de las pocas escenas guitarrezcas relevantes a los grandes escenarios. Clairo ha gozado de una gran popularidad en los círculos de música independiente desde el estreno de Diary 001, y será apabullante verla continuar su acelerado camino a la fama en un festival de la talla de Coachella.

En fin, de este lado nos encantó el lineup por controvertido y fresco. Hay propuesta y un booking perfecto para beneficio del festival (que tiene como su principal objetivo, ser rentable año con año). La música cambia, los géneros cambian, los modelos de negocio cambian y las audiencias también. El cartel tiene actos bien interesantes, y más allá de la nostalgia latina, todos los headliners son top en entretenimiento y propuesta musical. Revisando de los nombres grandes para abajo, encontramos música de primer nivel, música nueva que será mucho más grande en un par de años.

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Editor | Esperando el imposible regreso de Modern Baseball y el nuevo álbum de Kanye West.