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L.A. en la Sala Apolo de Barcelona

Texto: Marc Ruiz Enciso | @desenciso
Fotos: Núria Torres

Había muchas ganas de volver a ver a L.A. por España. La banda mallorquina volvía a casa tras una temporada por California grabando su nuevo álbum From the City to the Ocean Side (2015) de la mano de Matt Wignall. La Sala Apolo de Barcelona se iba calentando con las bandas teloneras del RESA ROCKS! y el rojizo ambiente cabaretero de la sala catalana se iba saturando para recibir a Luis Albert y los suyos. 


Tras un par de años girando por festivales de Estados Unidos, México y Europa con el tour de su anterior disco Dualize (2013), producido por Richard Swift (The Shins, Foxygen, Damien Jurado) y con unos resultados óptimos entre fans y crítica, por fin llegaba el momento de catar sus nuevos sonidos y rememorar los temas de siempre. Barcelona esperaba con los brazos abiertos y el abrazo con la banda fue grande y sincero. Cercados en el escenario por una retaguardia de amplificadores, L.A. fundió la Apolo desde la primera nota.

Durante una hora y media de concierto, L.A. desnudó casi al completo su anterior álbum, Dualize, sin faltar a la cita canciones como Under Radar, In the Meadow o After, que abrió el live, y presentó el nuevo LP (cuarto de la banda), From the City to the Ocean Side con el ya conocido single Secrets Undone. Los anteriores discos también tuvieron protagonismo con temas como Older (SLNT FLM, 2012) o Hands (Heavenly Hell, 2009).

Una vez acabado el derroche de energía desplegado entre músicos y público, Luis Albert se quedó solo en escena con su guitarra. Era el momento de bajar el ritmo, de atenuar la luz, de recibir un poco de calma tras una bendita tormenta de rock. Era la hora de susurrarnos al oído lo más dulce que puede componer esta cuadrilla entre España y Los Angeles. Sonaron Stop the Clocks, recibida como una ducha de agua caliente, y Do you Wanna Dance with Me Again Next Summer? en un acústico intimista de sonrisa socarrona.

Por suerte, aún había tiempo para más. La banda reapareció y encararon la recta final con tres temas para poner la guinda a un concierto que cumplió con todas las expectativas. Un show ecléctico que trenzó con gracia distintas atmósferas, distintos ritmos, y el público lo agradeció. Una banda sólida sobre el escenario que desborda complicidad e inspira movimiento. 

Se acerca el verano y, por supuesto, los próximos directos regresarán a la senda festivalera, esta vez nacional: el Low Fest de Benidorm, el Santander Music y el Gigante Festival de Guadalajara. Lo hemos comprobado: L.A. vuelve con mucha garra.

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En 2011 escribí sobre Jack White e inició Joyride. Rocanrol y karatazos.